Un tesoro de arte (latinoamericano)

Por Jerónimo Duarte Riascos

Publicado originalmente el 18 de octubre de 2016 en post del MoMA

Este ensayo es el primero de una serie de textos comisionado por el MoMA post sobre las obras y artistas que forman parte de la donación de arte moderno de la CPPC a MoMA. Es un placer volver a publicarlo aquí y traducirlo al español para nuestros lectores. Estaremos publicando y traduciendo ensayos adicionales que se publicarán primero en post sobre otras obras en la donación.


El Museo de Arte Moderno recibió recientemente lo que puede considerarse una de las donaciones más transformadoras de su historia: más de cien obras modernas creadas por treinta y siete maestros latinoamericanos y que ahora forman parte de su colección a través de la generosidad de la Colección Patricia Phelps de Cisneros.

La donación que el Museo de Arte Moderno (MoMA) recibe de la Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPPC) transformará la colección de arte moderno y contemporáneo del MoMA por varios motivos. Primero, la donación es impresionante debido a su tamaño y alcance, pues incluye 102 obras (sesenta y ocho pinturas, once esculturas, veinte obras en papel y tres impresiones) de treinta y siete artistas nacidos en y/o trabajando en América Latina durante el siglo XX, y quienes representan a cuatro países. Se trata de tres constelaciones articuladas alrededor de tres focos de creación artística en un periodo de producción que abarca más de cincuenta años.

Segundo, la donación refleja más de cuarenta años de coleccionismo formal. Creada en 1970, el énfasis inicial de la CPPC fue Venezuela, por lo que sus adquisiciones incluyen un núcleo retrospectivo de obras de importantes artistas venezolanos como Gego, Carlos Cruz-Diez, Jesús Rafael Soto y Alejandro Otero.

Más adelante, en la década de los noventa y bajo la asesoría de reconocidos académicos y curadores de arte, la CPPC inició un esfuerzo más ambicioso: expandir su enfoque a otras partes del continente. El objetivo era reunir a un grupo de obras de arte que pudieran representar, consecuentemente, las tres constelaciones más productivas de arte basado en el Constructivismo (por falta de un mejor término) de la región. El objetivo se alcanzó de manera brillante. Quizás esta es una de las más notables particularidades de la CPPC: lejos de ser una colección de obras maestras aisladas, evoca los complejos, variados y a veces contradictorios diálogos entre los artistas latinoamericanos del siglo XX y sus procesos creativos, así como las diferentes regiones en donde trabajaron, las especificidades de sus contextos y los valores que proyectaron.

Pensar estos momentos en la historia del arte en términos de constelaciones nos permite un mejor entendimiento de lo que sucedió en Buenos Aires y en Montevideo, en los trabajos que van desde Joaquín Torres García a los de Madí, el Grupo Arturo, o Arte Concreto-Invención; en Brasil, tanto en Sao Paulo como en Río de Janeiro, en el contexto de los movimientos Concreto y Neoconcreto; y en Venezuela, desde los experimentos tempranos en arte Concreto y Cinético. Esto es lo que hace a la colección Cisneros única –su aliento continental atestigua las diversas exploraciones que emprendieron artistas Constructivistas, Concretos, Neoconcretos y no objetuales de América Latina, siendo una de las pocas colecciones que pueden, simultáneamente, sugerir la relación entre su trabajo y la producción artística contemporánea que tenía lugar en otras partes del mundo.

La donación de los Cisneros ampliará la exposición pública del arte latinoamericano y representa un enorme reto y una emocionante oportunidad histórica para el Museo de Arte Moderno. El Museo tiene la responsabilidad de integrar estas obras a su colección, no asimilándolas dentro de una narrativa general (y generalizadora) de arte moderno, sino más bien teniendo en cuenta y haciendo visible la singularidad de las prácticas artísticas que representan– o su inconmensurabilidad vis-à-vis sus referencias canónicas históricas, tal como Luis Pérez-Oramas, Curador Estrellita Brodsky de arte latinoamericano del MoMA, lo ha declarado en repetidas ocasiones.

Estas obras latinoamericanas expanden la ya de por sí importante colección de piezas de la región (muchas de las cuales también fueron donadas por los Cisneros). Ofrecen al Museo una oportunidad sin precedentes para continuar sus esfuerzos de reconocer y presentar una narrativa más compleja sobre el arte moderno – mismos que, presentes desde los inicios del Museo, se han fortalecido con iniciativas como la de C-MAP. Tal como la donación lo evidencia, un compromiso serio con el Modernismo en América Latina muestra las insuficiencias de cualquier narrativa hegemónica en la historia del arte: estas nuevas obras son valiosas no porque sean una rareza, sino porque al presentar una historia diferente nos recuerdan los límites de todas las historias, de las narrativas y de las explicaciones para dar sentido a la existencia.

El Museo, sabemos, es una máquina para dar sentido, como lo son las obras de arte que contiene y las narrativas curatoriales que se presentan junto y con las mismas. Si como se detalla en el texto de su misión, “el Museo de Arte Moderno está dedicado a ser el museo de arte moderno más importante del mundo”, y si una de las maneras para alcanzar lo anterior es “reevaluarse a sí mismo periódicamente”, alentando “la apertura y la voluntad de evolucionar y cambiar”, entonces el obsequio de los Cisneros representa una oportunidad sin precedentes.

Quizás esta importante donación impulse algunas voces dentro de la máquina para dar sentido que es el museo hacia la conformación de un coro, aunque menos armonioso, más plural.

  • Las 102 obras que comprende el obsequio fueron producidas entre 1940 y 1990. Los siguientes artistas están representados (el número de obras de cada uno aparece en paréntesis junto a sus nombres): Hércules Barsotti (13), Omar Carreño (2), Aluísio Carvão (1), Lygia Clark (5), Waldemar Cordeiro (1), Carlos Cruz-Diez (3), Geraldo de Barros (1), Amílcar de Castro (1), Willys de Castro (5), Hermelindo Fiaminghi (1), María Freire (1), Gego (Gertrude Goldschmidt; 9), Carlos González Bogen (2), Elsa Gramcko (1), Alfredo Hlito (2), Judith Lauand (1), Gerd Leufert (4), Raúl Lozza (2), Tomás Maldonado (1), Mateo Manaure (1), Francisco Matto (1), Juan Melé (1), Juan Molenberg (1), Rubén Núñez (2), Hélio Oiticica (5), Alejandro Otero (13), Lygia Pape (2), Rhod Rothfuss (1), Luiz Sacilotto [1], Mira Schendel [5], Ivan Serpa [1], Antonieta Sosa [1], Jesús Soto [6], Rubem Valentim [2], Gregorio Vardánega [1], Virgilio Villalba [1], and Franz Weissmann [1].

Siendo la cara pública del C-MAP (Contemporary and Modern Art Perspectives), el post incluye notas sobre arte moderno y contemporáneo alrededor del mundo, y puede leerse aquí.