Un estudio de los objetos y no una práctica curatorial

Julio 13, 2015

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William John Burchell (1782–1863), On the river, near Santos, Brazil (1835). Óleo sobre madera. 29.2 x 34.6 cm

¿Qué nos puede decir un objeto sobre la historia? O, mejor aún, ¿cómo puede mostrarnos que la historia es relevante para nuestras vidas hoy? Aunque estas sean preguntas que cualquier curador debe tener en cuenta para organizar una buena exhibición, su ausencia en textos que abordan prácticas curatoriales resulta inquietante. Al explorar la abultada bibliografía relativa a la realización de exposiciones con el fin de seleccionar textos que puedan ser útiles para guiar a mis estudiantes de posgrado en el proceso de configurar una muestra de paisajes del siglo diecinueve en la CPPC, me sorprendió encontrarme con este punto ciego. Una respuesta justa sería que la historia anterior a Harald Szeeman no es relevante, pues este tipo de bibliografía se ocupa de la curaduría de arte contemporáneo. Pero la falta de preocupación por una historia más antigua también revela una falta de atención al importante papel que tienen los objetos en enseñarnos sobre el pasado; incluso el pasado más reciente. Y excluye la notoria capacidad de los objetos de retener residuos del tiempo, mientras, simultáneamente, se mueven a través de él.

Las pinturas, los dibujos y las litografías del paisaje latinoamericano durante el siglo diecinueve desafían muchas de las expectativas que les imponemos al arte y a las exposiciones. Las pinturas y las convenciones relacionadas con su exhibición durante esta era, no son tan anticuadas como suponemos. Pinturas de gran formato de paisajes distantes solían mostrarse como producciones teatrales y entornos panorámicos. Las vistas de escala doméstica no eran consideradas preciosas ni singulares. Mientras más conocida se volvía la reproducción de un paisaje, más copias se hacían con el fin de que circulara y difundiera no solo la fama del artista sino también la del paisaje, que con frecuencia había sido creado para atraer las fantasías exóticas del público sobre los “Trópicos”. Tampoco la autoría estaba necesariamente unida a un artista. Aunque su propia mano no intervino en la ejecución de sus imágenes, un famoso explorador como Schomburgk fue capaz de reclamar la autoría del portafolio de litografías de su expedición a Guyana. Estos son solo algunos ejemplos de cómo los objetos del siglo diecinueve en la CPPC traen a colación muchos de los problemas que nos preocupan en el presente. La translocalidad y el artista contemporáneo como alguien siempre en movimiento -que actúa como traductor y transmisor de imágenes- encuentran exuberantes instancias de expresión en el siglo diecinueve. No estoy diciendo esto para erigir un antecedente, sino, más bien, para alentarnos a pensar con un enfoque más histórico sobre la realización de exhibiciones, y para hacer un llamado definitivo a concentrarnos en los objetos antes de la práctica curatorial.


Harper Montgomery es el curador de Boundless Reality: Traveler Artists’ Landscapes of Latin America from the Patricia Phelps de Cisneros Collection [Realidades ilimitadas. Paisajes de Latinoamérica de artistas viajeros de la Colección Patricia Phelps de Cisneros], que podrá verse del 29 de octubre de 2015 al 29 de enero de 2016 en la Bertha and Karl Leubsdorf Gallery en Hunter College y en la  Americas Society, en la ciudad de Nueva York.