Planeación para una Independencia. La nueva escena artística en la Ciudad de México

Septiembre 20, 2016

La escena del arte contemporáneo en México ha tenido en las últimas dos décadas un periodo de gloria con la proyección de sus artistas y galerías a nivel internacional, logrando captar la atención de curadores extranjeros que encuentran en México un territorio para acercarse al arte latinoamericano sin alejarse geográficamente del norte y sus intereses económico neoliberales.

Históricamente, la Ciudad de México ha centralizado los poderes de la nación y es también el músculo principal de la escena cultural en el país. Sin embargo en el 2009, para la generación de artistas nacidos entre 1980 y 1995 que aún eran estudiantes o comenzaban su carrera,  se vislumbraba un panorama hostil: museos con agendas saturadas, concursos para artistas con corta o mediana trayectoria, prioridad para exposiciones de artistas establecidos y un nulo aumento en el número de galerías. Poder acceder a espacios de exposición dependía de conexiones con algún círculo de legitimación, cualquiera que este fuera. En ese contexto fue que los artistas emergentes modificaron el uso que solían dar a sus redes sociales, pasando de ser un espacio de ocio a un canal de exhibición y autopromoción. Así comenzaron a manifestar un interés por emprender un camino de autogestión.

Como un síntoma generacional, en 2012 estos artistas, en una reacción espontánea y generalizada de autocrítica, empezaron a cuestionar a la educación artística orientada al mercado que había excluido la posibilidad de experimentación y opciones de futuro. En un acto de exigencia por una libertad prometida y no encontrada, pasaron de la crítica a la propuesta y abrieron espacios independientes que les permitieran autogestionar su educación y que los llevaran a encontrar interlocutores de todas las generaciones, conformando grupos de trabajo o colectivos que respondieran o participaran de las preguntas que se hacían sobre el arte, la sociedad, el Estado y la economía. Como generación acostumbrada al internet, se apoyaron de las redes sociales para vincularse y visibilizar lo que estaba pasando: quiénes lo hacían, con quienes, qué exhibían, quienes asistían, quién los respaldaba y quienes conformaban los grupos cercanos de estos espacios.

La socialización que comenzó en internet dio lugar a una relación interdependiente[1] entre estos espacios y las instituciones[2], situación que ha complicado el estudio de su práctica. Frecuentemente a estos espacios se les ha señalado como simples lugares de visibilidad y networking[3], pasando por alto todo el trabajo político, cultural y cognitivo que se desarrolla colectivamente y se construye para un futuro común. Un ejemplo de esto es que, tras participar dentro de plataformas de visibilidad de amplio espectro, como la galería Kurimanzutto[4]  y La Bienal de Venecia[5], los artistas gestores continúan orientando sus energías al trabajo colaborativo como una crítica activa a la crisis heredada en todos los ámbitos, señalando que no buscan simplemente la legitimación institucional.

Haciendo una revisión de los discursos y las acciones que propusieron durante sus primeros años se puede encontrar que estos artistas gestores se acercan cada vez más a la figura del artista crítico que enunciaban al abrir sus espacios. En otras palabras, han trabajado arduamente para construirse como los artistas que los espacios merecen, lo que puede ser leído como algo romántico, pero que en el inicio parecía un statement pretencioso. Hoy los espacios calzan perfectamente a quienes trabajan dentro.

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Aeromoto, una biblioteca independiente especializada en libros de arte. Foto cortesía de Pancho Relaxo is back
Aeromoto, una biblioteca independiente especializada en libros de arte. Foto cortesía de Pancho Relaxo is back

Tras cuatro años de trabajo continuo, y la constante apertura de nuevos espacios independientes, se ha creado una escena que trabaja prolíficamente a un ritmo de entre 30 y 60 eventos por semana en la Ciudad de México, superando la oferta institucional y dándole cabida a voces intergeneracionales. El nivel de legitimación alcanzado y el reconocimiento dado por la comunidad artística y las instituciones, ha confirmado la consolidación de una escena que llegó para quedarse más tiempo del previsto.

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Novena orgía de dibujar, grupo de dibujo en Espacio Fidencia, un espacio independiente enfocado en desarrollo de talleres. Foto cortesía de Liliana Ang
Novena orgía de dibujar, grupo de dibujo en Espacio Fidencia, un espacio independiente enfocado en desarrollo de talleres. Foto cortesía de Liliana Ang

Aunque comparten formas similares de autogestión –trabajo colaborativo, estructura horizontal y economía solidaria–, los espacios independientes en la Ciudad de México han definido sus perfiles a través de actividades que visibilizan sus diferentes enfoques sociales y artísticos. Por supuesto, la mayoría de los espacios realizan dos o tres actividades para sustentar su actividad principal:

  • Exhibición
  • Programas educativos
  • Acciones de comunidades disidentes
  • Acción barrial
  • Actividades escénicas
  • Editorial
  • Residencias artísticas

Aún con la diversidad de propuestas impulsadas, los espacios destinados a la exhibición son los que han recibido más atención de los medios y los curadores. Esto puede deberse a dos factores: la generación de productos, que pueden ser analizados exclusivamente desde el ámbito artístico, o a que tienen prácticas que se insertan directamente en el interés del mercado. Sin embargo, los artistas participan por igual en cada uno de los diferentes espacios independientes, demostrando que el interés no está sujeto a lo establecido por el mercado, afirmando de este modo la autonomía de la escena independiente.

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Urge un incendio, obra de Elsa Louise-Manceux en Ladrón Galería, un espacio independiente de exhibición. Foto cortesía de Ladrón Galería
Urge un incendio, obra de Elsa Louise-Manceux en Ladrón Galería, un espacio independiente de exhibición. Foto cortesía de Ladrón Galería

El 2016 ha encontrado a estos proyectos con una necesidad de afianzar y fortalecer sus redes afectivas y laborales, lo cual permite mayor movilidad de artistas y proyectos por ciudades y países. Esta necesidad de expansión, derivada de la madurez de sus proyectos, es visible desde las plataformas digitales que se han complejizado para compartir sus contenidos, dejando un poco de lado el objeto artístico para concentrarse en el discurso y las preguntas del presente. Sin embargo parece inevitable que en los siguientes años regresen al objeto artístico pues el interés de esta generación de artistas-gestores es el de continuar produciendo obra, aun cuando dirigen espacios.

La relación interdependiente y solidaria entre los artistas, los espacios independientes y las instituciones públicas y privadas exhibe la necesidad de cambio y actualización de la escena artística. Se está abriendo la posibilidad de que la voz de los artistas jóvenes tenga voto en las decisiones culturales que se establezcan a corto y mediano plazo.

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Cena de proyectos artísticos-culinarios: La Olla Común (Adolfo Torres Frías), San Pascual Bailongo (Raúl Góngora) y Obrera Centro (Mauro Giaconi), en Obrera Centro, un espacio independiente interesado en la construcción comunitaria a partir de los afectos
Cena de proyectos artísticos-culinarios: La Olla Común (Adolfo Torres Frías), San Pascual Bailongo (Raúl Góngora) y Obrera Centro (Mauro Giaconi), en Obrera Centro, un espacio independiente interesado en la construcción comunitaria a partir de los afectos

Surfeamos con bengalas ardiendo en la mano, buscamos la independencia que podrá o no llegar, pero en este momento es la luz que nos indica el camino.


Leyenda de foto

*Cena de proyectos artísticos-culinarios: La Olla Común (Adolfo Torres Frías), San Pascual Bailongo (Raúl Góngora) y Obrera Centro (Mauro Giaconi), en Obrera Centro, un espacio independiente interesado en la construcción comunitaria a partir de los afectos. Foto cortesía de Mauro Giaconi


[1] Relativo a Interdependencia: Es un mecanismo de adaptación de la Ecología Humana en la que se suman grupos diferentes para colaborar temporalmente y acentuar la especialización de ambos grupos, también es la cooperación de grupos similares para fortalecerse.

 

[3] Egea, Eduardo “El networking como arte”. Periódico Crónica. 13 de Febrero 2016. 

 

[4] Sharp, Chris “¿Por qué no fui tu amigo?”. Texto de Sala. Galería Kurimanzutto 

 

[5] Stodolsky, Ivor “When politics become form”. Transformative Art Production