Kab' ej

Septiembre 23, 2020

Kab' ej: pasado mañana

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Sandra Monterroso, Lix Cua Rahro / Tus tortillas, mi amor, 2003–2004. Video-performance. Imagen cortesía de la artista. (Ver la obra)

Cuando mi abuela murió, sentí que me pasaba su aliento. Sabía poco sobre mi identidad o cómo debía construirla. Ella me hablaba en su idioma con una respiración entrecortada, casi inmóvil, como si viajara al pasado, a su propia historia, a su territorio en las Verapaces. Sentí que su respiración fue un portal, una invitación a viajar por el Najt, el espacio-tiempo. Fui a un lugar en donde la historia, la memoria, las anécdotas, el retorno al origen, a los ciclos del tiempo y a otro conocimiento era posible.

Reconocerme fue un viaje que emprendí hace casi veinte años. La decisión de trasladarme en ese Najt constituyó mi antiguo presente y futuro. El tiempo cuántico corre hacia atrás y hacia adelante indistintamente. Los antiguos mayas y los Aj’quijs, guías espirituales, hablan de que nuestros ojos están desasociados, uno ve al pasado y otro al futuro. Así fue mi viaje, hacia atrás y hacia adelante. Transitar el pasado abrió una trayectoria hacia mi futuro.

No existe una traducción literal en maya quiché de las palabras presente, pasado y futuro. La palabra pasado no se utiliza, se puede decir, en todo caso, “pasado mañana”, Kab’ej . Solo la palabra tiempo, en su acepción de “fecha”,  se dice Q’ehil. “Pasado mañana” es esa trayectoria que va hacia atrás y hacia adelante, como una máquina en espiral, imagen de la concepción ancestral de un tiempo cíclico.

En maya quiché N’ajtaq’ significa tiempo, espacio y energía. El tiempo es un ser en movimiento y está relacionado con los ciclos del sol y de la luna. El movimiento solar está cuantificado y simbolizado en varios calendarios, como el calendario solar Haab’, en el que el futuro está atrás porque la vista no alcanza para verlo. Según el Haab’ el día en que escribo este texto es waqxaqib’ b’e,  5,135 kumku[1] La energía de este día 26 de Marzo en el calendario lunar Cholq’ij es Kajib' E, el guardián del camino. El calendario lunar Cholq’ij está conectado con la energía cósmica, la naturaleza, los animales, las flores, las plantas y el cuerpo humano.

El tiempo está relacionado con los cuatro puntos cardinales, no existe el tiempo sin el espacio. La horizontalidad está relacionada con la visión vertical las cuales se unen en el centro de un sistema que reúne lo cosmogónico, físico, matemático y también espiritual. Los contadores del tiempo afirman que los cuatro puntos cardinales forman intersecciones o nudos claves de amarres, que van del centro como eje, en movimiento perpetuo a las infinitas esquinas del universo.

En mi ser como mujer maya q’eqchi todos lo días tengo conciencia de la energía del día en el calendario lunar Cholqíj. Sigo viajando en el tiempo hacia atrás y hacia adelante. Hoy es el día del destino, su color es el amarillo y la orientación es el sur. Hoy es el camino sagrado, el camino blanco. 

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Sandra Monterroso, Lix Cua Rahro / Tus tortillas, mi amor, 2003–2004. Video-performance. Imagen cortesía de la artista. (Ver la obra)

Cuestionar el tiempo occidental-lineal, ese que absorbe mi energía, me ha llevado a intentar detenerlo a través del performance y la encarnación del tiempo en el cuerpo. Yo vivía en Puebla, México y un día soñé que hacía tortillas y mientras las preparaba hablaba en maya q’eqchi’. Se dice que cuando soñamos no existe el tiempo y que el que sueña percibe la realidad del pasado, presente y futuro en simultáneo. Por eso los chamanes de varias culturas ancestrales encuentran mensajes en los sueños. El arte a veces se me presenta en sueños, así que al día siguiente me levanté a escribir (presente) el sueño (pasado) como una idea que tenía que filmar en un video (futuro).

En el video Lix Cua Rahro / Tus tortillas mi amor (2003-2004) se muestra cómo se preparan tortillas de manera lenta y pausada. La acción genera una multiplicidad de tiempos simultáneos. Cuando algunos elementos sugieren una época actual, la mujer en su recitación poética en maya q’eqchi’ evoca un tiempo no lineal. Las palabras se presentan como un pensamiento, un susurro vago que en su enunciación dice: xquiq’uel  / mi sangre / my blood, xk’ ojyinal / su oscuridad / his darkness, aj pujuyer / guardacamino / / keeper of the way, juna talil /soledad / loneliness. Durante la performance, ella prepara en un espacio aislado y en soledad, unas tortillas para un amado que nunca llega.  

Hay un movimiento perpetuo en el ritual de transformación energética: se preparan tortillas usando gestos que se repiten con fluidos: saliva y lágrimas. Durante el performance como ritual, la mujer indígena va para atrás, va al pasado en la manera en que ancestralmente se molía el maíz con el cuerpo y se hacían tamales.

El maíz es carne y es hueso, es nacer de nuevo.

Somos seres de maíz. El ciclo de la vida desde la cultura maya está presente en el espacio-tiempo del performance como ritual. La mujer también va al futuro, sosteniendo el espacio ritual como una acción de resistencia. Ella se resiste a que la cultura desaparezca.

Vivimos en un tiempo desdoblado. Sin darnos cuenta, todo tiempo ocurre al mismo tiempo. Si decido proteger las montañas, los bosques, el agua, los animales, cuidar mi espíritu, cuidar la cultura, defender otros conocimientos, debo viajar al pasado para estudiar el aliento que nos dejaron los antiguos. Así puedo ver con el otro ojo un mañana verde que nos permita cosechar el maíz para seguir amasando la masa que nos recuerda que estamos vivas.


Sandra Monterroso (1974) es una artista guatemalteca cuya línea de trabajo está ligada al reconocimiento de su origen maya. Principalmente explora las paradojas de pertenecer a un mestizaje indígena poco reconocido en su lugar de origen. Cuando su abuela materna está en lecho de muerte le habla en maya q’eqchi’ para pedirle agua; aunque la artista no entendía la traducción literal de las palabras, ella comprendió que su mundo tendría que cambiar. Sumergida en el impacto de las palabras q’eqchis, Sandra Monterroso inicia un camino para reconstruir su propia historia, completando una geopoética de su pasado ligado al mundo indígena. Reconocer su legado indígena ha sido el detonador más grande para la realización de su práctica artística en los últimos veinte años. Monterroso indaga en aspectos transversales de la cultura tales como el género, los cuerpos racializados, el feminismo comunitario, la modernidad y la colonialidad; para lo cual utiliza varios medios como el videoarte, la performance, la pintura y la escultura. Para Monterroso es muy importante la descontextualización de elementos simbólicos que encuentran un choque no necesariamente cómodo en la relación de las culturas ancestrales con la cultura contemporánea.​


Notas para una Horizontal-ismo: Hacia la posibilidad de construirnos juntos en un ensamblaje, es un proyecto que responde a nuestras muchas emergencias. Como la creciente incertidumbre de habitar un mundo en crisis amenaza nuestra existencia en el futuro, esta iniciativa editorial busca contribuir a la construcción de un pluriverso desde la perspectiva del arte latinoamericano.


[1] Escribí este texto el 4 E / Kajib  E / el 26 de marzo, 2020.