El mito del canon artístico brasileño

Agosto 12, 2016

La reciente inclusión de obras de arte brasileño en otros contextos, particularmente en Estados Unidos y Europa, así como el creciente acercamiento histórico y extranjero a ellas, ha ejercido una presión considerable para que se establezca un canon artístico brasileño. ¿En qué medida el canon de “arte brasileño” ha sido delineado para amoldarse a la idea del “arte latinoamericano” desde el punto de vista de los parámetros geopolíticos del mercado y las instituciones de arte? La necesidad de un canon artístico, ¿es un requerimiento interno o externo?

A diferencia de lo que ocurre dentro de otros contextos socioculturales, un canon artístico jamás ha sido establecido objetiva o rígidamente en Brasil. Ciertamente hay y han habido valores dominantes determinados por diversos agentes e instituciones. No hay, sin embargo, un canon de arte con una presencia sólida en la sociedad brasileña, consolidado por el público y por colecciones privadas, exposiciones en museos, currículums universitarios y escolares, e historia del arte. En la medida que existe, el canon ha sido un grupo de nombre discutidos y diseminados en círculos restringidos de expertos del que no se habla y que no se comparte con el público más amplio. Cuestionar la agenda post-colonial de este canon también ha seguido este patrón.

Nacionalista y basado en el “mito de las tres razas” (la relación supuestamente harmónica entre indígenas, europeos y africanos), el vago canon artístico que existe en Brasil ha incluido, por lo menos desde el modernismo, representaciones de los componentes étnicos del país. Sin embargo, las autorrepresentaciones de los indígenas y los descendientes de africanos siempre se han preservado en una condición secundaria y marginal.

A pesar del carácter totalizador y nacionalista que rige el plan que tuvo Mario Pedrosa para el Museu das Origens, este sobresale por la forma en la que incluye artefactos indígenas y afrobrasileños como arte. Lo mismo se puede decir de sus dos más recientes despliegues, el Museu de Artes e Origens, una exposición curada por Dinah Guimaraens y presentada en el Museu Nacional de Belas Artes en Rio de Janeiro entre 1994 y 2003, así como la Mostra de Redescobrimento, curada por Nelson Aguilar y presentada en Sao Paulo en el año 2000.

Propiciando la controversia en el debate sobre las relaciones étnicas y raciales del país al reconsiderar la tan criticada idea que se tiene hoy en día sobre la mezcla racial, la exposición de 2014 llamada Histórias Mestiças abordó representaciones de diversos grupos étnicos más que sus propias representaciones. Dado que incluyó pocas obras generadas por la mezcla de sus sistemas artísticos y estéticos, el mestizaje fue curatorial, quedando como una provocación propuesta por Adriano Pedrosa y Lilia Schwarz.

Vale la pena mencionar la propuesta de Aracy Amaral y Paulo Miyada, curadores de la expo de 2015 titulada 34º Panorama da Arte Brasileira – Da pedra Da terra Daquí, quienes ven como arte artefactos que no fueron creados con ese fin. No obstante, esta propuesta todavía demuestra el sesgo nacionalista en tanto que presenta como “brasileños” objetos creados por grupos socialmente autónomos que ocuparon un territorio muy vasto mucho antes de que ese territorio se llamara Brasil.

Además de estas exposiciones debemos mencionar otros intentos por entender los logros de grupos culturales indígenas y afrobrasileños en el arte. Entre ellos destacan los textos sobre arte negro de Raimundo Nina Rodrigues, la inclusión del bordado dentro de la historia del arte que ocurrió gracias a Ernesto da Cunha Araújo Viana, la investigación y los textos sobre arte popular de Mário de Andrade y Luís Saia, los libros de Berta Ribeiro sobre arte indígena, el arte Candomblé producido por Deoscóredes Maximiliano dos Santos “Mestre Didí”, las colecciones del Centro Nacional de Folclore e Cultura Popular, y el Museu Afro Brasil, creado y curado por Emanoel Araújo. De ser socialmente aceptados, juntos comprenderían un conjunto de logros que podrían delinear un canon alternativo para el arte en Brasil.