Crisis económica y respuesta cultural

Enero 27, 2016

El 9 de diciembre de 2015, el diario brasileño "Folha de São Paulo" reprodujo un reporte de la Policía Federal en el que detallaba la desviación de fondos públicos por un total de 39 mil 500 millones de reales (alrededor de US $ 10 billones). Esto es parte de una crisis que va más allá de los aspectos políticos, económicos o sociales, algo que los principales periodistas y comentaristas locales están llamando una "crisis moral".

Los impactos de la crisis están resonando a través de los diferentes segmentos y clases sociales. Pero hay señales de que la cultura está jugando su parte en lograr un cambio positivo, y que el comportamiento de los profesionales y entusiastas del mundo del arte está comenzando a adaptarse.

Por ejemplo, los coleccionistas locales parecen más interesados ​​en apoyar arte activista o socialmente comprometido que en la búsqueda de ofertas de inversión en arte, como fue el caso en el pasado reciente. La feria de arte PARTE promovió en noviembre (2015) una mesa redonda sobre el pixo, una forma de arte radical presente en las calles de São Paulo que ha llamado históricamente a una reevaluación a gran escala de los valores sociales. Este movimiento que había sido relegado en el pasado, fue representado por primera vez en una feria de arte y muy bien recibido con la participación entusiasta del público. El evento ayudó a fortalecer la comprensión de los valores de un grupo diferente, socialmente responsable.

Por su parte, los artistas y gente creativa están empezando a expresar su indignación por la situación en Brasil y a colaborar en lo que pueden. Un grupo de profesionales y donadores, yo incluido, nos reunimos el pasado octubre de 2015 para poner en marcha un proyecto destinado a facilitar respuestas de arte político a los abusos del gobierno a través de un premio de arte activista programado para ser lanzado en febrero (2016).

Una de las organizaciones detrás de las manifestaciones masivas que llevaron hasta un millón de personas a las calles en marzo de 2015, se dio cuenta de que la cultura podría amplificar el impacto de su mensaje y ayudar a la población a expresar su frustración de manera innovadora. Así incluyeron una charla sobre el arte de carácter activista en su conferencia nacional en noviembre. El evento fue bien recibido e inspiró acciones y una mayor colaboración entre los especialistas de arte y grupos políticamente activos.

En tiempos de crisis, la cultura tiene un valor específico. En efecto, si los jefes de las dos cámaras del Congreso, junto con uno de los principales banqueros del país pueden cometer crímenes a gran escala y permanecer libres y ejerciendo el poder, el mensaje a la población es uno de valores morales invertidos. La confusión es tal que incluso generar una respuesta es difícil, ¿cómo puede un parlamento fragmentado en 35 partidos políticos coordinarse?

La solución puede estar en buscar un denominador común, capaz de conectarse a través de diferentes esferas, para ayudar a restablecer el criterio y los valores morales. El dramaturgo británico Tom Stoppard dijo una vez en referencia a los desafíos que su país enfrentó después de la crisis de crédito de 2008 que el arte "proporciona la matriz moral de la que sacamos nuestros valores". Del mismo modo, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman dice que la cultura fue inicialmente concebida como "una herramienta de navegación para guiar la evolución social hacia una condición humana universal". Hoy en día, ¿podría la cultura ser el antídoto a la crisis moral de Brasil, proporcionando una base a través de la cual el país trabaje hacia la iluminación moral? Si es así, la reciente crisis económica deja a la esfera cultural con un fuerte sentido de responsabilidad y mucho trabajo por hacer.

Por mucho que la economía tenga su papel en el mundo del arte, el mercado no está en su centro. Contradicciones profundas y frustraciones son algunos de los combustibles reales de la creatividad, y hay un montón de ambos en el Brasil de hoy. Una nueva generación tiene una buena oportunidad de surgir y mantener el impulso cultural del país como una manera de fortalecer el músculo necesario para apalancar un cambio histórico, tal como lo ha hecho en el pasado.