Arqueo-loca-logía

Octubre 5, 2020

Arqueo-loca-logía: visiones desde el micro-cosmos

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Roberto Guerrero, Microcosmos/Macrocosmos de la serie Arqueo-loca-logía (detalle), 2016. Fotocollage e impresiones adhesivas digitales sobre paneles. Instalación Pop-Up, colección del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, MADC. 450 cm x 500 cm. Imagen cortesía del artista.

Estirando el lenguaje, lo deformamos de tal manera que podamos cubrirnos con él y escondernos. [1]

Esta frase de Jean Genet, de su célebre obra teatral Los negros, me permite una breve reflexión sobre las relaciones entre mundo, identidad, y poder. El autor crea una ficción dentro de otra ficción para poner en evidencia los mecanismos dominantes. Los personajes de Los negros hacen uso del lenguaje como un recurso para burlar el poder. De la misma manera, mi práctica artística es un instrumento que, desde el lenguaje y sus pliegues, me posibilita politizar una forma de existir en el contradictorio y violento mundo actual.

El arte me permite estirar el lenguaje y convertirlo en parapeto. El arte es un modo de afirmarme en mi diferencia afrolatina y desobediencia sexual ante una sociedad que vulnera aquellas subjetividades que no se ajustan a ideales heteronormativos. Imaginar, construir y mostrar mi propio mundo supone una posición política que se sitúa en las fronteras entre lo privado y lo público. Además, implica reconocer la irracionalidad como una estrategia para cuestionar la lógica cartesiana.

Lo que llamo arqueo-loca-logía o arqueología de la loca se pone de manifiesto en la construcción de un mundo que posee sus propias leyes temporales y espaciales. Leyes ancladas en lo afectivo y que se nutren de lo irracional. Desde mi autofirmación como “loca”, excavo el pasado para reinterpretar las maneras en que se formó mi subjetividad gay. En este proceso, la memoria y la imaginación se tornan elásticas como el lenguaje. Las referencias a los medios de comunicación, la cultura visual y la historia del arte se articulan como un pastiche que apela a la celebración de lo personal desde conexiones aparentemente irracionales. 

La arqueo-loca-logía, es un procedimiento para sumergirme en el lenguaje, reconocerme y reinscribirme mediante la reinvención del presente y la proyección hacia un futuro de liberación.

La reimaginación de la propia subjetividad implica la afirmación de la diferencia ante la norma. Significa pensar un mundo (en el sentido del cosmos griego) donde exista otra posibilidad de ser. La idea que tuvo Demócrito acerca del ser humano como microcosmos, por ejemplo, me permitió observar la influencia de la televisión en mis nociones de lo masculino y lo femenino, pues la memoria, un universo a escala, tiene correspondencias con un macrocosmos donde se forma la sexualidad y el género en medio de la incertidumbre y la ambigüedad.

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Matthäus Merian. Imagen del Macrocosmos y el microcosmos. 1618. Grabado publicado en el tratado de alquimia Opus-Medico-Chymicum de J. D. Milius en 1618. © Creative Commons.

A partir de estas ideas surgió la primera versión de la obra “Microcosmos/Macrocosmos”, perteneciente a la serie Arqueo-loca-logía, exhibida en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica, en la X Bienal Centroamericana (2016). La instalación es un fotocollage basado en el grabado también llamado “Microcosmos/macrocosmos”, del artista suizo Matthaus Merian. La obra original de 1618 representa el orden de las potencias cósmicas y espirituales, así como sus correspondencias con lo humano en el universo alquímico: divinidad-humanidad, cielo-tierra, arriba-abajo, día-noche, femenino-masculino.

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Roberto Guerrero. Microcosmos/Macrocosmos de la serie Arqueo-Loca-Logía. 2016. Detalle del lado femenino del Microcosmos. Este fontomontaje integra al artista como un personaje femenino que invertidamente rige al sol y al día; y también como niño-mariposa sostenido por su madre. Está acompañado por algunas de las heroínas que desde la niñez observaba en la televisión. Imagen cortesía del artista.

La apropiación del grabado de Merian estructura varias oposiciones simbólicas: la teoría de género versus las creencias espirituales, lo sagrado y lo profano, lo mediático y lo más íntimo del albúm familiar. Con esta obra quise materializar cómo la definición del propio cosmos dibuja un universo perfecto y bello, funcional en su circularidad, pero que inevitablemente evidencia los problemas del mundo actual.

En la parte inferior de la obra, represento mi microcosmos como un combate de lo femenino y lo masculino desde mi propio cuerpo. Aparecen retratos míos con mi madre y mi padre e imágenes de héroes y heroínas que ayudaron a constituir los arquetipos de género durante mi niñez. En la parte superior de la obra, en el cielo, en el nivel del macrocosmos, el espacio de lo divino alberga el pensamiento y el activismo. Para establecer relaciones con la teoría de género y la construcción de subjetividades disidentes, el triángulo rosa y la bandera arcoiris sustituyen a Dios y a los niveles estelares. Aquí destaco la presencia de querubines biopolíticos: Eve Kosofsky Sedgwick, Judith Butler, Michel Foucault, Paul B. Preciado y Teresa de Lauretis.

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Roberto Guerrero, Microcosmos/Macrocosmos de la serie Arqueo-loca-logía (detalles), 2016. En el axis de este universo la figura del artista integra lo femenino y lo masculino, el día y la noche. En su ficción, el mítico y vulnerado héroe de la televisión es asistido por la heroína, así como, en un fragmento extraído del álbum familiar, se observa a la figura del padre machista que sostiene al artista niño. También, en este cosmos supraterrenal se representan académicos fundamentales para las teorías de género y queer. Imágenes cortesía del artista.

“Microcosmos/Macrocosmos” me permitió reconocer críticamente las contradicciones de mi relación afectiva con las representaciones del cuerpo clásico y la normativa racial. Encontré la acción de la colonialidad del poder sobre mí mismo a partir del conflicto existente entre los referentes mediáticos y mi identidad afrolatina.

Mi futuro es un lugar para pensar la compleja imbricación de los vectores etnia, género sexualidad con los mecanismos del poder. El arte es el dispositivo para generar inversiones simbólicas desde lo íntimo, la fantasía y teatralidad pervertida. Estas estrategias buscan trastocamientos de la realidad y de la memoria colectiva para evidenciar las desigualdades y así generar tensión.

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Roberto Guerrero. Microcosmos/Macrocosmos de la serie Arqueo-Loca-Logía. 2016. Detalle del lado masculino del Microcosmos. Este fontomontaje integra al artista como un personaje hipermasculino que rige a la luna y la noche, en medio de un infierno violento, y junto a personajes que representaban los estereotipos ideales de la masculinidad hegemónica con los cuales nunca encajó. El artista aparece también como un niño delicado junto al único personaje televisivo que representa a la disidencia sexual. Imagen cortesía del artista.

A partir de las contradicciones me cuestiono: “¿Hacia dónde me moveré? ¿Hacia adelante, hacia arriba o irremediablemente hacia abajo, a la tumba? ¿Cómo veo las ideas de progreso o desarrollo o de libertad en el espacio social que compartimos?” No lo sé del todo. Solo tengo claro que tengo que moverme desde y con el arte, desde la teatralidad queer y afrolatina de mi propia vida, moverme para interrumpir lo real del presente gracias a la ficción.

Soy consciente de que el tiempo que vivimos nos arrastra hacia el tectónico espacio de la interioridad y, a la vez, nos vomita para participar en los escenarios de la cruenta realidad social.

Pienso de nuevo en Genet y me inspiro en sus palabras: “Voy a hacer otras obras. Una sobre los negros y veréis cómo hablarán: la gente quedará estupefacta. [2]


Roberto Guerrero (San José, Costa Rica, 1978). Artista e investigador independiente. Licenciado en Artes Plásticas con énfasis en Diseño Gráfico de la Universidad de Costa Rica [UCR] en 2004.  Ha realizado estudios en Historia del Arte y actualmente, es candidato a la Maestría en Artes con énfasis en Cinematografía de la Universidad de Costa Rica [UCR]. 


Notas para una Horizontal-ismo: Hacia la posibilidad de construirnos juntos en un ensamblaje, es un proyecto que responde a nuestras muchas emergencias. Como la creciente incertidumbre de habitar un mundo en crisis amenaza nuestra existencia en el futuro, esta iniciativa editorial busca contribuir a la construcción de un pluriverso desde la perspectiva del arte latinoamericano.


[1] En Los negros, Genet pretende que el espectador blanco asista a la puesta en escena, a su vez, de otra pieza teatral en la cual actores negros asisten al funeral de una mujer blanca que ha sido asesinada. Unos personajes llevan máscaras blancas y representan a los poderes del Estado colonial: la monarquía, la iglesia y el orden jurídico. Otros, quienes representan a los sujetos dominados, son asumidos como culpables y por ende interrogados por las autoridades. Al final la representación teatral es una distracción para ocultar que afuera de ese espacio, sucede una revolución armada.

[2] Jean Genet citado en: Vernet, A. (2010-2011).  Revista Transversales. Invierno 21, 2010-2011. Obtenido el 12 de abril de 2020, del sitio: http://www.trasversales.net/t21av.htm