Todo es personal

Desde el cuerpo: alegorías de lo femenino. Museo de Bellas Artes, 1998

Octubre 14, 2016

Este es uno de varios artículos comisionados para ser publicados conjuntamente con el Seminario Fundación Cisneros 2016, Muestra, cuenta. Lee el texto editorial para saber más sobre el resto de los artículos comisionados, publicados o por publicarse.


Me permitiré abordar este tema desde lo personal, no porque intente hacer una ingeniosa apropiación de la frase de reivindicación feminista “lo personal es político”, a modo de epígrafe, para entrar en la revisión de la muestra Desde el cuerpo: alegorías de lo femenino. [1] Sino que intentaré hablar de esta propuesta curatorial desde lo personal porque es desde ese lugar que, pienso, puedo aproximarme a una muestra que hace casi veinte años planteaba el cuestionamiento de los modos de representación del universo femenino. Y busco preguntarme, con la mirada del tiempo, qué descubriría de esta exposición, qué pertinencia, qué resonancia tendrían hoy esos cuestionamientos.

Cabeza. Recuerdos dispersos de una exposición

En 1998 cursaba el octavo semestre de la Licenciatura en Artes de la Universidad Central de Venezuela. En aquel momento era lejana para mí la idea de abordar la temática del cuerpo y mucho menos pensar en la fotografía como práctica artística. Mi aproximación como estudiante de Artes transitaba por el interés de atender lineamientos académicos teóricos, nutriéndome para ello de los recursos que como estudiantes teníamos a disposición en las entonces bastas bibliotecas de nuestros museos nacionales y centros de arte –Museo de Bellas Artes, Museo de Arte Contemporáneo, Galería de Arte Nacional con el CINAP, Museo Alejandro Otero y el Centro Documental de la Sala Mendoza– y en las exposiciones individuales y colectivas de artistas nacionales e internacionales, con excelentes montajes museográficos.

Me permito esta digresión pues considero necesario resaltar la labor de documentación de nuestras instituciones y su importante tarea de acopio de material, de disponibilidad y divulgación al público general, estudiantes e investigadores, una tarea quizás ahora deslucida con el paso del tiempo por los restringidos recursos con los que trabajan hoy nuestros museos.

Recuerdo como particularmente determinantes las exhibiciones Cindy Sherman: una selección de las colecciones de la Eli Broad Family Foundation (1997), Sombras. Christian Boltanski, (1999) y de modo particular Cas(A)nto, de Antonieta Sosa (1998–1999) en los espacios del Museo de Bellas Artes, a finales de los años noventa.

A inicios de ese mismo año, Sosa participaba también en la colectiva Desde el cuerpo… que reunía el trabajo de artistas tanto noveles como de reconocida trayectoria, internacionales y venezolanas, que utilizaban la representación del cuerpo, o el cuerpo mismo como vehículo para desarrollar sus investigaciones.

De esta exposición, extrañamente y a pesar de la relevancia de las creadoras presentes, no recordaba sino tres aspectos, disímiles entre ellos, que pude recomponer a través de las (pocas) imágenes que encontré durante la investigación para este texto.

Fragmento # 1: Sin título (from Strangelove) de Valeska Soares, una pieza tridimensional de cerámica, a modo de lavabo, del que brotaba cera de abejas perfumada en referencia a los fluidos corporales. Sorpresivo estímulo del sentido del olfato, marginado desde siempre en las artes a favor de la vista, en una sala de museo habitualmente ascética, impoluta.

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Fig 1. Valeska Soares, Sem titulo (from Strangelove) [Sin título, de Strangelove], 1996
Fig 1. Valeska Soares, Sem titulo (from Strangelove) [Sin título, de Strangelove], 1996

Fragmento # 2: Proyecto Crónicas de Mailén García, instalación interactiva en la que imágenes del cuerpo lacerado de la artista –en alusión a la violencia de género– eran proyectadas en el interior de una estructura plástica que remitía a un invernadero. En aquel momento, no llegué a entender la propuesta, que contradictoriamente causó en mí más extrañeza por la resolución del montaje que por su contenido confrontacional.

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Fig 2. Vista general de Mailén García, Proyecto crónicas, 1997
Fig 2. Vista general de Mailén García, Proyecto crónicas, 1997

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Fig 3. Detalle de Mailén García, Proyecto crónicas, 1997
Fig 3. Detalle de Mailén García, Proyecto crónicas, 1997

Fragmento # 3: Anto: 163 cm a la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más, ni un milímetro menos de Antonieta Sosa. Una instalación minimalista de piezas tridimensionales que partiendo de las medidas de la artista como canon, desarrollaba una progresión espacial desde el plano horizontal hasta el vertical.  Tuve la oportunidad de relacionarme de modo diverso con esta obra cuando, ya como parte del equipo curatorial del Museo Alejandro Otero, la mostramos en el marco de la polémica exhibición La Megaexposición. Arte venezolano del siglo XX

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Fig 4. Antonieta Sosa, Anto: 163 cm a la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más, ni un milímetro menos, 1984–1991
Fig 4. Antonieta Sosa, Anto: 163 cm a la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más, ni un milímetro menos, 1984–1991

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Fig 5. Antonieta Sosa, Anto: 163 cm a la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más, ni un milímetro menos, 1984–1991
Fig 5. Antonieta Sosa, Anto: 163 cm a la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más, ni un milímetro menos, 1984–1991

Revisando a la distancia estos fragmentos, tratando de ubicarles un lugar y un por qué en mi memoria, me pregunto –más allá de los gustos personales– ¿por qué no tenía más recuerdo que esos fragmentos inciertos, en los que persistía más la duda que el asombro, de una exhibición que manejaba, en términos de lenguaje, obras instalativas, obras sobre soporte fotográfico similares a las abordadas en aquellas exposiciones que tanto llamaron mi atención en el propio MBA?

Es de señalar que en su momento no se publicó catálogo alguno sobre la muestra, y no fue hasta el 2007 que se editó, a través de Monte Ávila Editores Latinoamericana, el libro homónimo de la exposición. 

Me pregunto también si los conceptos allí afrontados eran particularmente complicados o crípticos para la época, y si con aquel acercamiento desinteresado a la exposición no habría yo repetido los mismos esquemas que privilegian lo masculino sobre lo femenino –entendido esto último como lo opuesto al discurso hegemónico, dominante– si bien tanto la obra de Cindy Sherman, como evidentemente la de Antonieta Sosa, se erigen como deconstrucciones del rol de la mujer en las artes, reversiones de los juegos de poder, de centro y margen.

Tronco. Del margen al centro

Luego de una investigación de cuatro años, Carmen Hernández presenta en 1998 Desde el cuerpo: alegorías de lo femenino, partiendo de la selección de veintitrés artistas latinoamericanas, antillanas, europeas y norteamericanas: Marina Abramovic, Janine Antoni, Kuki Benski, Argelia Bravo, Tania Bruguera, María Magdalena Campos, Marlene Dumas, Mailén García, Silvia Gruner, María Teresa Hincapié, Sara Maneiro, Lia Menna Barreto, Paloma Navares, Catalina Parra, Mara María Pérez Bravo, Graciela Sacco, Paula Santiago, Valeska Soares, Antonieta Sosa, Jana Sterbak, Jocelyn Taylor, Adriana Varejão y Eugenia Vargas. Doris Salcedo declinó la invitación a participar por considerar la convocatoria, ligada a lo femenino, como un eje excluyente, discriminatorio.

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Fig 6. Marina Abramovic, Cleaning the Mirror #1 [Limpiando el espejo #1], 1995
Fig 6. Marina Abramovic, Cleaning the Mirror #1 [Limpiando el espejo #1], 1995

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Fig 7. Detalle de Janine Antoni, Lick and Lather [Lamer y enjabonar], 1993–1994
Fig 7. Detalle de Janine Antoni, Lick and Lather [Lamer y enjabonar], 1993–1994

Algunas al ser convocadas a la muestra eran ya artistas aclamadas; otras, con recorridos artísticos menos reconocidos. Sin embargo, para la curadora el aspecto fundamental de la selección radicaba en cómo el trabajo a partir de alegorías en torno al cuerpo y la utilización de medios “no tradicionales” como la instalación y el video, podían construir discursos en los que se cuestionaran y discutieran aspectos de la cultura dominante, desde los––así llamados––márgenes: “…lo femenino… como configuración múltiple y subjetividad transgresora”, en palabras de Hernández.

Cuatro líneas reflexivas ordenaron el planteamiento teórico de la exposición:

  1. La valoración de lo femenino a través de la presentación de las actividades cotidianas como propuesta de reconfiguración y mayor pluralidad en los roles sociales. Obras en las que las labores domésticas, de limpieza, de cuidado, de amamantamiento, del tejido, se establecen como búsqueda que parte de lo matriarcal para llegar a un equilibrio, a una no-polaridad entre los géneros.
  2. La valoración de lo femenino a través del lenguaje, del análisis discursivo, del “cómo se dicen las cosas”. Piezas en las que se reconfigura el modo como se concibe la representación del cuerpo de la mujer.
  3. La crítica y revisión de discursos discriminatorios en disciplinas como la medicina, la historia, la genética.
  4. Crítica a los estereotipos modelados por la sociedad y difundidos por los mass media.

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Fig 8. Vista general de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997
Fig 8. Vista general de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997

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Fig 9. Detalle de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997
Fig 9. Detalle de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997

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Fig 10. Detalle de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997
Fig 10. Detalle de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997

Extremidades. Postrimerías

Para la época, la propuesta de Desde el cuerpo…, que cuestionaba los discursos binarios del masculino/femenino, discutía la narrativa logocéntrica y replanteaba los órdenes a través de la representación del cuerpo de la mujer, era –y me aventuro a decir es aún– importante y necesaria. Hoy probablemente el nivel de polémica que despertó en su momento no sería tal, al menos no por los mismos motivos.

  1. Aspecto práctico: la puesta en marcha de una exposición tan ambiciosa desde el punto de vista de convocatoria internacional y de complejidad en el montaje técnico, en uno de los momentos de mayor crisis económica, social y política de la historia contemporánea venezolana, sería casi impensable para una institución estatal.
  2. Aspecto ideológico: si bien los discursos vinculados a las nuevas subjetividades femeninas se promueven -de modo retórico- desde los entes gubernamentales, es contradictorio el marcado y sistemático esfuerzo para establecer como única la narración oficial, anulando así cualquier disidencia y, por ende, yendo en contra de toda noción de lo femenino como oposición a lo hegemónico, como representación de la voz del margen. ¿Podría el poder someterse entonces a discusión?

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Fig 11. Tania Bruguera, El peso de la culpa, 1997
Fig 11. Tania Bruguera, El peso de la culpa, 1997

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Fig 12. Detalle de Sara Maneiro, Cinco crímenes, cinco escenarios, 1997
Fig 12. Detalle de Sara Maneiro, Cinco crímenes, cinco escenarios, 1997

Diversas curadurías se han realizado en el país a partir de 1998 en las que las propuestas de las artistas buscan revisar el rol de la mujer, proponiendo una participación política y social activa, incluyendo la participación, no poco discutida, de la propia Argelia Bravo como representante de Venezuela en la 56ª Bienal de Venecia (2015). Sin embargo, es aún reclamo de creadoras venezolanas la paridad en las oportunidades de acceso y de participación en exhibiciones y convocatorias a concursos, premios y bienales.

Tibieza o participación incandescente, quedarse al margen del margen no parece ser una opción: las luchas reivindicativas, la teoría feminista, el arte feminista han cambiado con el tiempo y han cambiado nuestro tiempo.

Estar comprometidos o no con el feminismo, sentir afinidad o no con determinados discursos, no elude la asimilación que hemos hecho ya de su herencia y lo que a ella debemos. El no colocarse de ningún lado es, como sabemos, una toma de posición y lo personal es después de todo siempre político. 


Fichas técnicas

Fig 1. Valeska Soares, Sem titulo (from Strangelove) [Sin título, (de Strangelove)], 1996. Cera de abejas, bomba y perfume. 40 cm x 91,44 cm. Foto: Centro de Documentación MBA

Fig 2. Vista general de Mailén García, Proyecto crónicas, 1997. Instalación multimedia. 350 x 400 x 600 cm. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Centro de Documentación MBA

Fig 3. Detalle de Mailén García, Proyecto crónicas, 1997. Instalación multimedia 350 x 400 x 600 cm. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Reinaldo Armas y Charlie Riera

Fig 4. Antonieta Sosa, Anto: 163 cm a la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más, ni un milímetro menos, 1984–1991. Instalación en madera laqueada (Políptico, 15 piezas). 163 x 163 x 1.630 cm. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Ricardo Armas (tomada del catálogo Uno, dos, tres, cuatro. Wenemoser, Fuenmayor, Obregón, Sosa [MBA 1991])

Fig 5. Antonieta Sosa, Anto: 163 cm a la medida de mi cuerpo, ni un milímetro más, ni un milímetro menos, 1984–1991. Instalación en madera laqueada (Políptico, 15 piezas). 163 x 163 x 1.630 cm. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Ricardo Armas (tomada del catálogo Uno, dos, tres, cuatro. Wenemoser, Fuenmayor, Obregón, Sosa [MBA 1991])

Fig 6. Marina Abramovic, Cleaning the Mirror #1 [Limpiando el espejo #1], 1995. Videoinstalación (5 monitores y 5 VHS). 284 x 61 x 48 cm. Foto: Centro de Documentación MBA

Fig 7. Detalle de Janine Antoni, Lick and Lather [Lamer y enjabonar], 1993–1994. Instalación de siete bustos de chocolate expuestos a lamido y siete bustos en jabón expuestos a lavado, tomados de un molde del cuerpo de la artista. 138 x 424 x 424 cm aprox. Foto: Centro de Documentación MBA

Fig 8. Vista general de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997. Instalación con fotografías, celuloide, lupas, textos, proyectores de diapositivas y pantalla. 300 x 400 x 500 cm. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Centro de Documentación MBA

Fig 9.  Detalle de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997. Instalación con fotografías, celuloide, lupas, textos, proyectores de diapositivas y pantalla. 300 x 400 x 500 cm. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Centro de Documentación MBA

Fig 10. Detalle de Kuki Benski, La Venus de Miles, 1996–1997. Instalación con fotografías, celuloide, lupas, textos, proyectores de diapositivas y pantalla. 300 x 400 x 500 cm. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Pea Fresno

Fig 11. Tania Bruguera, El peso de la culpa, 1997. Registro fotográfico del performance realizado en la Sala Experimental del Museo de Bellas Artes el 15 de febrero de 1998. Registro fotográfico: Daniel Sckoczdopole

Fig 12. Detalle de Sara Maneiro, Cinco crímenes, cinco escenarios, 1997. Instalación con fotografía y texto impreso sobre pared. Medidas variables. Colección Fundación Museos Nacionales—Museo de Bellas Artes. Foto: Reinaldo Armas y Charlie Riera    


[1] Desde el cuerpo: alegorías de lo femenino fue organizada por Carmen Hernández para el Museo de Bellas Artes de Caracas en 1998.