Alejandra Villasmil, "Ser autogestor en Chile. Relatos de experiencias"

Ser autogestor en Chile

Relatos de experiencias

Agosto 12, 2015

La ausencia de una cultura que valore las artes visuales como herramienta de cambio social y enriquecimiento intelectual ha sido, en el caso de Chile, tanto un freno para el desarrollo artístico en sí mismo como un motor impulsor de formas nuevas y creativas de hacer y pensar. Si bien por un lado las erráticas políticas públicas dirigidas a cubrir las necesidades más básicas del sector cultural están mermando su capacidad de acción —como sucede, por ejemplo, con los museos y su nimio financiamiento y precaria infraestructura—, por el otro son precisamente esas fallas las que han llevado a gestores culturales y artistas a generar sus propios canales de visibilización.

Un factor importante aquí es la educación. En Chile, el llamado academicismo tiene su impacto en quién, qué y cómo circula el arte, tanto dentro como fuera del país. La marca de una Escuela de Arte suele determinar el futuro de las carreras de los jóvenes artistas. Al hablar de educación en el arte me refiero a una dimensión más amplia: la escasa comprensión social sobre la importancia de las artes visuales para el desarrollo íntegro del país. Esto tiene que ver, en parte, con la manera cómo se distribuye el conocimiento; donde las clases altas reciben, fundamentalmente, una buena educación técnica pero una mala formación en artes y humanidades, mientras que los sectores menos favorecidos, por falta de recursos, obtienen una pobrísima educación, sobre todo artística. Esto señala la poca importancia que atribuyen las autoridades al fomento de la formación del pensamiento crítico y reflexivo.

Esta falta de interés —que no solo se limita al Estado sino que también al sector privado— se traduce por cierto en un débil apoyo financiero a las artes, con la excepción de los fondos públicos que entrega el Consejo de la Cultura para proyectos específicos de corta duración, mas no para iniciativas de probada calidad y sostenidas en el tiempo. Así, la cultura, y las artes visuales en particular, quedan sometidas al subsidio del Estado y al desconocimiento de la empresa privada. Como me comentaba un artista y director de una galería no comercial, esto es como si se les negara a los artistas y gestores culturales el derecho al reconocimiento de su actividad y, por otra parte, a la sociedad misma, el conocimiento y la sensibilidad que gestores y artistas pueden aportar. 

Pero es precisamente aquí, en este punto de convergencia de factores, donde se alza el poder de la autogestión, y cuando empezamos a calibrar la vital importancia de su existencia en Chile. A fin de cuentas, son estos espacios sustentables, y raramente las instituciones, los que han demostrado una capacidad real de leer el medio y difundir un arte contemporáneo local con identidad y fuerza. En este sentido, es probablemente la autogestión bien llevada un factor relevante y constructivo en la escena chilena, un sistema que activa ciertas capacidades creativas que luego son reutilizables en otras áreas y con otros propósitos.

Quiero entonces presentar aquí algunas de estas iniciativas exitosas, actualmente operativas, con sede en Santiago.


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Fachada de Taller Bloc, una ex panadería ubicada en la calle José Manuel Infante, Providencia. Cortesía: Taller Bloc
Fachada de Taller Bloc, una ex panadería ubicada en la calle José Manuel Infante, Providencia. Cortesía: Taller Bloc

Fundación Taller Arte BLOC

Taller BLOC, uno de los espacios alternativos más consolidados y de mayor trayectoria en la capital, fue fundado por los artistas Catalina BauerRodrigo Canala, Rodrigo Galecio, Gerardo Pulido y Tomás Rivas. Instalado en una ex panadería en la comuna de Providencia desde finales del 2009, BLOC funciona como centro de actividades relacionadas con la producción, formación y difusión de las artes visuales, incluidas sus ya conocidas tutorías para artistas emergentes, impartidas por los artistas fundadores de este espacio. 

BLOC también ha desarrollado un programa de conversaciones con artistas tanto chilenos como extranjeros, exhibiciones de corta duración de artistas del programa de tutoría e invitados, conciertos de música electrónica, performances y presentaciones de danza contemporánea, e instancias de diálogo y reflexión sobre la producción artística, necesidades que estaban presentes al momento de su creación y que se mantienen aún vigentes. "BLOC fue fundado sobre la base de la amistad y, al mismo tiempo, por la urgente necesidad de servir como plataforma tanto para sus integrantes como para los artistas que desde 2010 se integran al Programa Anual de Tutorías", señalan sus fundadores.

Movido por la intención de ser accesible y de conectarse con otros contextos, se vale de diversos mecanismos para incrementar el intercambio, no solo a nivel local, sino también internacional, estableciendo relaciones de colaboración con otros espacios de arte e instituciones, como Residencias de Arte URRA (en Argentina), la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile, el sitio web Letrasenlínea y la radio online Molécula.

En 2011, Taller BLOC formalizó un directorio con sus cinco artistas fundadores y la incorporación de dos nuevos miembros, Matías Mori y Peter Morse, abogado y asesor financiero, respectivamente, quienes colaboran en el desarrollo de una visión integrada del proyecto. Desde el 2013, BLOC tiene la personalidad jurídica de Fundación. Actualmente, la gestión recae en Rodrigo Canala, Tomás Rivas, Gerardo Pulido y Rodrigo Galecio, junto con la artista Paula Dittborn, quien se desempeña como tutora, y Peter Morse, como miembro del directorio.

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De izq. a der.: Taller de tutorías de Bloc. Cortesía: Taller Bloc. Charla del artista argentino Pablo Siquier, septiembre de 2014. Cortesía: Taller Bloc. Vista de la expo de José Agurto, La decepción de casi todas las cosas, 2014. Cortesía del artista
De izq. a der.: Taller de tutorías de Bloc. Cortesía: Taller Bloc. Charla del artista argentino Pablo Siquier, septiembre de 2014. Cortesía: Taller Bloc. Vista de la expo de José Agurto, La decepción de casi todas las cosas, 2014. Cortesía del artista

El modelo de gestión de BLOC se apoya en el trabajo colaborativo. Cada uno de los integrantes cumple funciones diversas, desde la administración de recursos económicos por la vía de auspicios y donaciones hasta la edición de contenidos y el manejo de la infraestructura. El directorio decide cuestiones relativas a la orientación de la institución desde el punto de vista pedagógico, curatorial y editorial. Al ser una fundación sin fines de lucro, busca donaciones de privados y empresas que se acogen a la Ley de Donaciones Culturales[i]. El financiamiento también se sustenta en la matrícula de los artistas que participan en el Programa Anual de Tutorías, lo que incluso permite becar a otros artistas que quieran inscribirse en el programa. BLOC, además, ha surcado las aguas del financiamiento mixto, en el que convergen fondos tanto privados como estatales por la vía de concursos.

Este principio de gestión independiente tiene sus ventajas, según los integrantes de BLOC, ya que agiliza la toma de decisiones y evita la burocratización. "Nos permite desarrollar un modelo pedagógico y de producción que no se ajusta estrictamente a los estándares universitarios (demasiado imbuidos de la lógica impuesta por un modelo científico, sus sistemas de verificación y las convenciones de Bologna[ii]), lo cual tiene como consecuencia una mayor libertad de experimentación artística y, a su vez, de diálogo con los artistas del Programa Anual de Tutorías", señalan.


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Francisca Benítez, editora invitada de Proyecto Pregunta. Vitrina de Galería Temporal, ubicada en la Galería Presidente, pasaje Phillips 459, local 7. Cortesía: Mil M2
Francisca Benítez, editora invitada de Proyecto Pregunta. Vitrina de Galería Temporal, ubicada en la Galería Presidente, pasaje Phillips 459, local 7. Cortesía: Mil M2

Galería Temporal

Gestionada por los hermanos Ángela y Felipe Cura, Galería Temporal constituye un proyecto de intervención artística a la vez que un espacio transitorio y móvil de exhibición de arte contemporáneo. Su historia parte en el 2011, con una vitrina en el pasaje comercial Galería Alessandri (ubicado en el centro de Santiago), la cual durante seis meses fue ocupada de manera arbitraria e irónica como una galería de arte. Con el tiempo, este gesto significó la apertura de un nuevo espacio de exhibición —inconstante— para la escena local de artes visuales.

La relación del arte con el espacio público está en el centro de sus intereses y apunta en dos direcciones: por un lado, Temporal busca ampliar las posibilidades de experimentar el arte contemporáneo en la ciudad al irrumpir en espacios transitados por un auditorio amplio y heterogéneo, y por el otro, invita al espectador habitual del mundo del arte a salir de las pautas y circuitos tradicionales de exhibición. Así, a Galería Temporal no se accede desde el espacio público porque ya se encuentra inmerso en él. Junto a artistas y espectadores, el proyecto se desplaza y juega en torno a una distancia mínima que requeriría el arte contemporáneo para operar en paisajes cotidianos, y en tal sentido constituye una galería de arte reducida a su mínima expresión: una vitrina en un paseo público que no requiere personal para atender al auditorio o cuidar las obras, ni tampoco abrirse ni cerrarse a diario, pues está siempre dispuesta —en horario de oficina— a ser visitada.

Este proyecto asume la identidad de lo "temporal" porque alude con cierta ironía a una condición generalizada en el campo cultural chileno donde, como decíamos al comienzo, la supervivencia de los espacios dedicados a las artes visuales no parece estar garantizada, ni siquiera para los espacios comerciales o las instituciones tradicionales. Lo “temporal”, por otro lado, explicita el carácter transitorio de la galería, lo cual le permite asumir de manera plástica —flexible— la función expositiva del arte contemporáneo. Al aparecer y desaparecer en diferentes tiempos y lugares según los recursos y las ambiciones, al expandirse y contraerse con propuestas potencialmente tan diversas como los contextos que las alojan, Galería Temporal convierte su autoimpuesta inconstancia en una condición de supervivencia.

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Miguel Soto, La breve y triste historia de los bienes muebles, en la vitrina del local 23, Galería España,  Huérfanos 875, 2013. Cortesía: Galería Temporal
Miguel Soto, La breve y triste historia de los bienes muebles, en la vitrina del local 23, Galería España, Huérfanos 875, 2013. Cortesía: Galería Temporal

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Mario Soro, Sindicato de héroes. El des(plaza)miento de los desplazados. Vista de la intervención en la vitrina del local 10 (Óptica Kepler), Galería San Antonio, Merced 820. Cortesía: Galería Temporal
Mario Soro, Sindicato de héroes. El des(plaza)miento de los desplazados. Vista de la intervención en la vitrina del local 10 (Óptica Kepler), Galería San Antonio, Merced 820. Cortesía: Galería Temporal

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Camila Arzola, Ornamental sabotaje II. Vista de la intervención en la vitrina del local 25, Huérfanos 1373, 2014. Cortesía: Galería Temporal
Camila Arzola, Ornamental sabotaje II. Vista de la intervención en la vitrina del local 25, Huérfanos 1373, 2014. Cortesía: Galería Temporal

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Rodrigo Araya, IO, vista de la intervención en la vitrina del local 7 (Italian's Outlet), Galería Presidente, Pasaje Phillips 459, 2014. Cortesía: Galería Temporal
Rodrigo Araya, IO, vista de la intervención en la vitrina del local 7 (Italian's Outlet), Galería Presidente, Pasaje Phillips 459, 2014. Cortesía: Galería Temporal

El proyecto ha funcionado en seis vitrinas ubicadas al interior de diferentes galerías comerciales del centro de Santiago (Galería España, Galería Edwards, Galería Presidente, Galería San Antonio, Galería Alessandri y la galería situada en Huérfanos 1373). Con el paso del tiempo las galerías comerciales han caído en cierto abandono debido a que han sido desplazadas como espacios de uso comercial por los “caracoles”[i] en la década de los 80 y actualmente por el mall. Así, al interior de estos pasajes existe un tipo de comercio minoritario y especializado en rubros como joyería, costura, depilación, cafés, artículos de calzado y fotocopias, muchas de ellas han cedido sus vitrinas a los artistas para que desarrollen propuestas artísticas temporales.

La gestión de Temporal se apoya mayoritariamente en fondos públicos concursables (Fondart), lo que le ha permitido, en tres años de funcionamiento, financiar la producción de obras, arriendo y refacción de los espacios de exhibición, publicación de catálogos y el pago de honorarios para las áreas de gestión, editorial, diseño y registro fotográfico, entre otras. 


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Galería Tajamar (la primera en la foto) se ubica junto a otras vitrinas comerciales en la plazoleta de las Torres Tajamar, en Providencia. Cortesía: Tajamar
Galería Tajamar (la primera en la foto) se ubica junto a otras vitrinas comerciales en la plazoleta de las Torres Tajamar, en Providencia. Cortesía: Tajamar

Galería Tajamar

Galería Tajamar es un espacio de exhibición creado y gestionado desde 2011 por los artistas y esposos Nicolás Azócar y Florencia Infante. Su principal característica es su arquitectura y el lugar de la ciudad en el que se emplaza: las Torres de Tajamar, un conjunto habitacional moderno inaugurado en 1966 que cuenta con una plazoleta y locales comerciales a nivel de la calle. Tajamar es una de esas vitrinas comerciales. Con su forma hexagonal y propiedad traslúcida, es un cuerpo sólido y etéreo a la vez, que permite exhibiciones de 360 grados, las 24 horas del día, sin necesidad de ingreso. Su transparencia, arquitectura y ubicación perfila así su línea curatorial. En sus cuatro años de funcionamiento ha dado prevalencia a obras, intervenciones e instalaciones que dialogan con el entorno urbano, el transeúnte casual, los vecinos de las Torres y el público que asiduamente visita la galería.

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Izquierda: María Gabler, Mirador. Vista de la exposición en Galería Tajamar, 2015. Foto: Sebastián Mejía. Derecha: José Vielva, Solar. Vista de la instalación en Galería Tajamar, 2014. Cortesía: Galería Tajamar
Izquierda: María Gabler, Mirador. Vista de la exposición en Galería Tajamar, 2015. Foto: Sebastián Mejía. Derecha: José Vielva, Solar. Vista de la instalación en Galería Tajamar, 2014. Cortesía: Galería Tajamar

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Rodrigo Vergara, Puente (a través del vidrio), (madera, tornillos, golillas, vidrio, medidas variables). Instalación en Galería Tajamar, 2012. Cortesía del artista
Rodrigo Vergara, Puente (a través del vidrio), (madera, tornillos, golillas, vidrio, medidas variables). Instalación en Galería Tajamar, 2012. Cortesía del artista

Al igual que BLOC, Tajamar se constituyó en 2012 en Fundación y se acoge a la Ley de Donaciones Culturales. La fundación está integrada por un directorio y un consejo ampliado que trabaja en las áreas de comunicaciones, desarrollo y arte. El levantamiento de fondos se canaliza por tres vías: socios estratégicos, socios naturales y fondos concursables. Estos esfuerzos se apoyan en acciones comunicacionales que van generando un posicionamiento social y cultural, lo cual debería traducirse en más financiamiento.

Ser independientes tiene sus bondades, según Azócar e Infante. "Lo positivo de permanecer al margen de las instituciones o ser independientes es que se consigue una relación más horizontal con los artistas. Es vital el trabajo en conjunto para la supervivencia de este tipo de proyectos; eso es muy enriquecedor. Además, no existe esa relación totémica que se da, por ejemplo, en la relación de los museos con los artistas".


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La fachada de Local Arte Contemporáneo, ubicado en la Avenida Italia, Providencia, cerca de Taller Bloc. Cortesía de la galería Local
La fachada de Local Arte Contemporáneo, ubicado en la Avenida Italia, Providencia, cerca de Taller Bloc. Cortesía de la galería Local

LOCAL Arte Contemporáneo

Fundado y dirigido por los artistas Ignacio Murua y Javier González Pesce -junto con Pamela Ipinza hasta el 2013-, LOCAL abrió sus puertas en 2011, en lo que fue una pequeña casa de familia en el barrio Italia, hoy una zona comercial muy vinculada principalmente al diseño y la gastronomía (el mismo barrio donde se ubica Taller BLOC). El espacio inauguró con la colectiva Canciones de amor y otras pasiones de origen romántico, en colaboración con la Galería Loewenthal, un proyecto de tono irónico/lúdico en el que se les pedía a los artistas invitados que trabajasen a partir de una canción romántica para hacer su propia versión de ella, ya fuese el resultado de esto una nueva canción, una pintura, escultura, performance, acción, poema..., cualquier cosa en realidad. "Básicamente, estábamos cuestionando a ciertos artistas chilenos, profundos, críticos, políticos o inteligentes. En este momento no sabíamos que LOCAL tendría continuidad, pero los resultados (tanto a nivel de participación de los artistas, audiencias y el apoyo económico de una empresa) nos convencieron de seguir".

Para 2012 y 2013, ya LOCAL generaba programas anuales que enfrentaban ciertas problemáticas muy propias del sistema del arte local. De esta manera surgieron exposiciones como Economía pirata, donde los artistas trabajaron sin dinero, cuestionando así la financiación de las exposiciones y producción de arte, o En diez años, muestra colectiva de siete artistas recién egresados de la universidad, que consistía básicamente en firmar un contrato legal que los obligaba a volver a generar la misma exposición dentro de diez años, poniendo entonces en cuestión los mecanismos de legitimación de los artistas. Siguiendo esta línea, González Pesce y Murua idearon un ciclo de exposiciones que pretendía revivir tres muestras que hubiesen ocurrido en Santiago hace más de una década, con el ánimo de revisar la historia reciente y el sistema de arte local. El proyecto, que contemplaba a Galería Chilena, Matucana 100 y Galería Animal, proponía a los espacios invitados respetar tres reglas: la exposición debía haber ocurrido hace diez años o más, debía conservar su título original y contar con la participación de los mismos artistas. Todo lo otro podía cambiar. Del proyecto solo se concretó el remontaje de la exposición Condoros, de Galería Chilena, en la Galería Metropolitana.

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Nicolás Grum, Poco wisdom. Instalación en Local Arte Contemporáneo, 2012. Cortesía: Local
Nicolás Grum, Poco wisdom. Instalación en Local Arte Contemporáneo, 2012. Cortesía: Local

LOCAL ha participado en ferias locales, como Ch.ACO, donde ha presentado proyectos de un valor más simbólico que comercial —tomando en cuenta lo precario del mercado del arte en Chile—, y en ferias internacionales, con artistas como Martín KaulenMaria Karantzi, Carlos Costa, Rodrigo Araya y Alejandro Leonhardt. En 2013, estos y otros artistas exhibieron de forma individual en LOCAL.

Hoy, LOCAL funciona bajo un nuevo modelo, concibiéndose no solo como un lugar para la exhibición de artistas reconocidos internacionalmente como Gonzalo Díaz y Nicolás Grum (Chile) o Ian Waelder (España) y Tris Vonna Michell (Reino Unido), sino también como un espacio para discusiones, encuentros y situaciones.

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Maria Karantzi, Autorretrato con mármol (óleo sobre plumavit, cortinas, proyección, dimensiones variables). Vista de la exposición en Local, 2014. Cortesía de la artista y Local Arte Contemporáneo
Maria Karantzi, Autorretrato con mármol (óleo sobre plumavit, cortinas, proyección, dimensiones variables). Vista de la exposición en Local, 2014. Cortesía de la artista y Local Arte Contemporáneo

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Gonzalo Díaz,  Al pie de la letra. Vista de la exposición en Local. Foto: Jorge Brantmayer. Cortesía: Pretzel
Gonzalo Díaz, Al pie de la letra. Vista de la exposición en Local. Foto: Jorge Brantmayer. Cortesía: Pretzel

Este año se propusieron pensar la realidad como un espacio de acción. Están produciendo cerveza y también crearon una banda de música. Como parte del ciclo de la realidad generan actividades vinculadas al barrio u otras experiencias, como ser sede para la recolección de firmas para la candidatura a concejal del artista Carlos Costa, instancia en la que trabajarán con artistas locales para el diseño e implementación de su campaña. "Hacemos las muestras que nos dan ganas de hacer con la poca plata que podemos conseguir por nuestros propios medios; los artistas suelen ser muy generosos y muchas veces colaboran con esto. Cuando viene alguien de afuera es con nuestro apoyo y por medio de fondos internacionales. No tenemos un modelo de gestión. Modelo no tenemos de prácticamente nada, todo es intuitivo y espontáneo. Básicamente, los directores hacemos toda la gestión, coordinación y difusión con pocos recursos, casi como reaccionando a lo que se nos presente como necesidad. En esto no somos tan hábiles, pero hemos logrado cautivar una audiencia bastante leal. Al comenzar con este proyecto, una de las primeras cosas que descartamos fue la de ser un espacio comercial, sin tener nosotros nada en contra del mercado del arte. Nos pasa que no creemos que Chile tenga un mercado en sintonía con nuestros intereses artísticos. Además, vimos muchos espacios, con muchos más recursos que nosotros, fracasar en este intento. Pensábamos que si éramos honestos y trabajábamos en función de nuestras necesidades reales, LOCAL no colapsaría".


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La vitrina de CIA Santiago, en la calle Rosas del Barrio Brasil. Cortesía: CIA
La vitrina de CIA Santiago, en la calle Rosas del Barrio Brasil. Cortesía: CIA

CIA Centro de Investigación Artística de Santiago

CIA es una institución privada administrada por artistas. Ubicada en pleno centro, en la calle Rosas 2016 del Barrio Brasil, funciona como un espacio expositivo, de diálogo y reflexión, cuya vitrina a la calle le permite conectar arte y vía publica. Al tiempo que presenta el trabajo de artistas desvinculados de las tradicionales instancias de exhibición, realiza actividades de extensión, como charlas, ediciones y gestión cultural. Desde su reciente fundación, a mediados de 2014, ha buscado relacionar distintos tipos de artistas, generaciones y tendencias —desde Cecilia VicuñaLotty Rosenfeld y Mario Navarro hasta la colección privada del Licenciado Hernández y la artista canina Tropical—, alejándose de las presiones comerciales e institucionales para abrazar un modelo sustentable,  tipo cooperativa, donde los gestores del proyecto, Enrique Flores, Sebastián Salfate e Ivo Vidal, aportan una cuota para el presupuesto operativo. Para estos artistas, "la autogestión en estos momentos es un camino obligatorio, cuando la cantidad de espacios de exhibición son reducidos y el apoyo de instituciones y empresas privadas es condicionado a enfoques que no consideran caminos más experimentales y arriesgados".

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Tropical, artista canina,  Informe tropical.  Vista de la exposición  en CIA,  2014. Cortesía: CIA
Tropical, artista canina, Informe tropical. Vista de la exposición en CIA, 2014. Cortesía: CIA

Apelando en cierta medida —y desde este polo del continente— a los modelos de espacios basados en la economía de la amistad, CIA mezcla propuestas de impacto comunitario con la experiencia y visibilidad de artistas consagrados, más la experimentación y el carácter lúdico que brindan artistas emergentes que trabajan con temas cotidianos, de la calle y el quehacer doméstico.


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La fachada de Cancha, ubicado en un edificio patrimonial de Santiago Centro. Cortesía: Cancha
La fachada de Cancha, ubicado en un edificio patrimonial de Santiago Centro. Cortesía: Cancha

Cancha

Otro de los espacios más jóvenes de la actual escena santiaguina, Cancha, surge en 2014, cuando los artistas Viviana Bravo, Matías Labbé y Catalina Tuca rescatan el edificio patrimonial Casona Montt para redireccionar su uso hacia un centro de investigación multidisciplinario sobre el casco histórico de la ciudad de Santiago. La casa fue construida por los mismos arquitectos del Palacio de la Moneda, perteneció a la familia de los presidentes Montt en el siglo XIX, durante el siglo XX fue declarada Monumento Histórico, y luego fue demolida parcialmente durante la dictadura para ser transformada en galería comercial y oficinas. Estas características brindan material para el desarrollo in situ de investigaciones en torno a los procesos de transformación de la ciudad.

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Los residentes de Cancha en su reunión sabatina. Cortesía: Equipo Cancha
Los residentes de Cancha en su reunión sabatina. Cortesía: Equipo Cancha

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Arriba: Patricia Domínguez, artista residente de Cancha. Vista de exposición. Cortesía: Cancha. Abajo: Javiera Ovalle, vista de exposición en Cancha. Cortesía: Cancha
Arriba: Patricia Domínguez, artista residente de Cancha. Vista de exposición. Cortesía: Cancha. Abajo: Javiera Ovalle, vista de exposición en Cancha. Cortesía: Cancha

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Arriba: Vista de la exposición Presente, en Cancha, 2014. Cortesía: Cancha. Abajo: Proceso de Paisaje Ciego, un proyecto de Cancha, 2015. Cortesía: Cancha
Arriba: Vista de la exposición Presente, en Cancha, 2014. Cortesía: Cancha. Abajo: Proceso de Paisaje Ciego, un proyecto de Cancha, 2015. Cortesía: Cancha

Apuntando a un trabajo relacional con la ciudad, Cancha funciona bajo el modelo de residencia abierta a todas las disciplinas interesadas en la investigación sobre el centro de Santiago. Se financia a través de los residentes, quienes pagan una matrícula por el período de investigación. Uno de los proyectos de residencia que ha cobrado mayor visibilidad es Ciudad H, curado por Ignacio Szmulewicz, cuyos resultados se han exhibido en espacios de la capital como Galería Tajamar, Galería Metropolitana y el Centro Cultural Matucana 100, entre otros.


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Espacio Hache, en la comuna de Ñuñoa. Cortesía: Espacio Hache
Espacio Hache, en la comuna de Ñuñoa. Cortesía: Espacio Hache

Espacio Hache

Espacio Hache nace en 2012 como una investigación de su directora, Carolina Hoehmann, para obtener el Magíster en Gestión Cultural por la Universidad de Barcelona. Así, es el producto de un modelo de gestión pensado específicamente para un centro de producción artística en Santiago de Chile.

Situado en una antigua casa del barrio Ñuñoa, Espacio Hache se articula y se autofinancia a través de tres ejes de trabajo: la difusión y circulación del arte contemporáneo local (por medio de la comercialización de obras y el desarrollo de proyectos culturales), la especialización gráfica (a través de Taller Hache, enfocado en la impresión serigráfica de obras de arte), y la producción (por medio del arriendo de talleres y espacios).

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Arriba: Muestra de acuarelas de Rodrigo Vergara en Espacio Hache, 2014. Cortesía: Espacio Hache. Abajo: Magdalena Atria, vista de la instalación Materialismo, en Espacio Hache, 2015. Foto: Paulina Soto
Arriba: Muestra de acuarelas de Rodrigo Vergara en Espacio Hache, 2014. Cortesía: Espacio Hache. Abajo: Magdalena Atria, vista de la instalación Materialismo, en Espacio Hache, 2015. Foto: Paulina Soto

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Obra de Javier Rodríguez en Espacio Hache. Cortesía: Espacio Hache
Obra de Javier Rodríguez en Espacio Hache. Cortesía: Espacio Hache

El proyecto lo lleva Hoehmann junto a Rodrigo Vergara, artista visual chileno con experiencia en gestión de espacios no tradicionales (el ya extinto proyecto Hoffmann House, fundado en 1999 junto a José Pablo Díaz) y quien está a cargo del contenido editorial; Soledad Pinto, artista a cargo del taller de serigrafía; y el artista visual Juan Reyes, como asistente. Otros artistas vinculados a Espacio Hache son Javier RodríguezMagdalena AtriaCésar Gabler, Pablo Ferrer, Félix Lazo y Paloma Villalobos.

Además de realizar exposiciones colectivas e individuales de artistas y participar en ferias como Ch.ACO (instancia en la que ganaron, en el 2014, el concurso de la sección Pop_Up Spaces, dedicada a espacios chilenos autogestionados), Espacio Hache se proyecta hacia el futuro como plataforma para la producción y comercialización de grabados y técnicas gráficas en general. Para sus próximas exposiciones, invitarán a artistas visuales al desafío de trabajar en serigrafía, independientemente de su experiencia con el medio.


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Augusto Ballardo, Intenciones de luz - Horizontes del Sur. Vista de la exposición de  MICH (Museo Internacional de Chile), enero de 2015. Cortesía del artista
Augusto Ballardo, Intenciones de luz - Horizontes del Sur. Vista de la exposición de MICH (Museo Internacional de Chile), enero de 2015. Cortesía del artista

Museo Internacional de Chile (MICH)

MICH es la sigla del Museo Internacional de Chile, un colectivo integrado por artistas amigos que opera físicamente en una casa en Providencia (y, ocasionalmente, en el espacio público, a través de proyectos como Chile dibuja), y virtualmente a través de una página web, en la que publican noticias y textos críticos. Conformado por Simón Catalán, Javiera Muñoz, Alexis Llerena, Pilar Quinteros, Sebastián Riffo, David Vargas y Héctor Vergara (hasta principios del 2014 participaron también Christian Álvarez y Felipe Contreras), el colectivo se funda en el 2010 en un precario taller ubicado en la comuna de Ñuñoa. Hoy día, desde el departamento de Riffo y Quinteros en Provindencia, desarrollan proyectos multidisciplinarios —muestras acompañadas de conciertos o charlas— que dan importancia a artistas con poca visibilidad en el circuito tradicional y a temas relacionados con la historia del arte y los procesos sociales, políticos e históricos.

MICH participó en el 2012 en la sección Barrio Joven de la feria ArteBA y en el 2013 llevó la exposición colectiva Un esquimal con un zorro blanco que acaba de cazar. Imágenes de Chile a Casa de las Américas, en La Habana. Desde este año, MICH se conforma como una Organización Comunitaria Funcional Sin Fines de Lucro de la comuna de Providencia, y se sustenta en la economía doméstica.

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Vista del proyecto Armadores, de Iván Bravo + Bruno Giliberto y Sergio Castro. Cortesía: MICH
Vista del proyecto Armadores, de Iván Bravo + Bruno Giliberto y Sergio Castro. Cortesía: MICH

El colectivo explica muy claramente su visión y proyección como espacio en su Declaración de Intereses: "Tanto la producción del arte como la difusión y revisión crítica de este, aun dependiendo de estructuras prescritas, se mantiene en pie por procesos autónomos. Procesos que proponemos de manera alterna a la oficialidad, ni en oposición ni en complemento, sino que en trayecto paralelo de alteridad, esto es, buscando resguardar la identidad y el contexto de la producción de las obras en favor de una mirada que idealmente privilegie la obra como constructora de discurso, en vez de discursos constructores de obras. En ninguna medida pretendemos instaurar una sentido refundacionista de la institucionalidad artística, sino que más bien una fundación de un proyecto particular, que antes de validarse por las objetividades colectivas, sea capaz de recoger las subjetividades particulares de los participantes, haciendo eco de las revisiones contemporáneas, no tanto del arte mismo, sino de la propia cultura".


iLa ley de donaciones con fines culturales es un mecanismo que fomenta la intervención privada, tanto de empresas como de personas, en el financiamiento de proyectos artísticos, patrimoniales o culturales mediante estímulos fiscales. 

 

ii La Declaración de Bolonia es un acuerdo que en 1999 firmaron los ministros de Educación de diversos países de Europa (tanto de la Unión Europea como de otros países, como Rusia o Turquía), en la ciudad italiana de Bolonia. Se trataba de una declaración conjunta (la UE no tiene competencias en materia de educación) que dio inicio a un proceso de convergencia que tenía como objetivo facilitar el intercambio de titulados y adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas sociales, mejorando su calidad y competitividad a través de una mayor transparencia y un aprendizaje basado en el estudiante cuantificado a través de los créditos ECTS.

iii El caracol comercial es un tipo de galería comercial que fue muy popular en Chile durante los años 1970 y 1980. Su nombre deriva de su forma de construcción realizada en espiral (helicoidal), similar al de una escalera de caracol. Son considerados los antecesores de los mall en Chile.