Managua

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La trama irreversible

Julio 7, 2015

En 1972 un temblor pulverizó la ciudad de Managua. Todo quedó en ruinas. Este acontecimiento supuso la desarticulación del centro urbano actualmente conocido como la Vieja Managua. Esta Managua simbolizaba la promesa superficial de progreso y modernidad con la que la dictadura de Somoza intentaba silenciar la brutal precariedad de una mayoría nicaragüense empobrecida.

Los acontecimientos que siguieron al terremoto, como el hecho de que la asistencia internacional destinada para la reconstrucción de Managua fuera robada por el gobierno, abrieron paso a la Revolución Popular Sandinista en 1979. FSLN-Revolución-Reagan-Contras se suceden a lo largo de los años ochenta, hasta que en 1990 la presidenta Violeta Chamorro, apoyada por EEUU, pone fin al periodo de cambios. La ruinas y los predios vacíos seguían siendo protagonistas en este país de poetas. “En verdad que tu destino ha sido cruel, Ciudad. Tus despojos insepultos solamente han logrado multiplicar los zopilotes y los buitres”, recitaba la nicaragüense Daisy Zamora.

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Ernesto Cardenal recién nombrado Ministro de Cultura, el día de la victoria de la revolución nicaragüense, 19 de julio de 1979.

Managua, continuamente sacudida, comienza a desarrollar desde comienzos de los años noventa la irreversible habilidad, muy presente en su escena artística, de articular una casi invisible trama artística tejida por canales de intercambio y discusión, como una manera de subsanar las deficiencias urbanas, políticas y sociales.

Canales, tales como espacios pop-up, escuelas de arte independientes, revistas subversivas, colectivos reaccionarios, curadurías combativas, bibliotecas particulares, accionismos, performers-activistas, plataformas para la ciudadanía y bienales profesionalizadas, se sirven de las ruinas y predios vacíos de la propia Managua como herramientas facilitadoras de reflexión crítica.

La ausencia de trama urbana se convierte en un interesante desafío con el que dialoga constantemente una parte de los artistas nica. La práctica –el proceso incesante y cambiante– toma precedencia en el quehacer artístico por encima de cualquier objeto o resultado concreto. Siempre con la revolución como telón de fondo, pero resignificando aquellos espacios que abrió para la defensa de la libertad como lugares donde transformar las confusas consecuencias revolucionarias y activar otros modos de ejercer esa práctica para llegar a una sociedad que integre la diferencia. “Las ideas deben dejarse fluir sin cortapisas y estar alerta contra la auto-censura que por conveniencias acalla la propia conciencia (…) Esperando que un día enaltezcamos la diferencia individual que hace de la multitud un mosaico social en constante movimiento y cambio”, escribía el dramaturgo y poeta Erick Blandón.

A continuación comienza la narración de una Managua agotada de los “grandes” relatos revolucionarios;  enfocada en la articulación  de poéticas sobre la diferencia e identidad, construidas en los márgenes.

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Elyla Sinvergüenza por la calle de Monimbó. Cortesía de Alejandro Belli.

En Masaya, municipio perteneciente a la Región Metropolitana de Managua (RMM) o Gran Managua y capital folclórica de Nicaragua, se celebra el carnaval Torovenado, expresión cultural popular que, al igual que El Güegüense o Macho-Ratón, desafía los discursos coloniales-hegemónicos impuestos. En este contexto, uno de los artistas, performer y activista nica más prolífico, Fredman Barahona, presentó en las calles del barrio indígena de Monimbó la acción Devenir Torovenado, protagonizada por Elyla Sinvergüenza, el pasado 31 de enero.  Este performance finaliza, en una tercera etapa llevada a cabo en ANIT Masaya luego en el 2015, a través de las reflexiones obtenidas en el taller de socialización facilitado por el poeta y metodólogo social Ezequiel D'León Masís, quien comentó: "Vivenciaremos un espacio de reflexión crítica a partir de la experiencia que como observadores y participantes de Devenir Torovenado hemos podido agenciar en cuanto al rompimiento de la hetero-norma en ambientes culturales autogestionarios y la potencialidad del performance como herramienta de activismo por los derechos humanos y la diversidad sexual en Nicaragua".

Este proyecto nace de una reflexión conjunta con el escritor Erick Blandón, basada en su investigación "El torovenado, lugar para la diferencia en un espacio no letrado”, incluida en su libro Barroco descalzo (2003). En palabras del propio, o propia, Elyla Sinvergüenza: “Estoy deviniendo un ser bruja, divino, animal, shaman, loca, travesti, trans, totémico en la exploración visual y real de mi propio ser. Seré la vieja del volcán, san jerónimo, san sebastián, la loca bochinchera, seré venado, seré un cuerpo cubierto de oro culiando con otro hombre a como los encontrados por los españoles, seré una excusa para causar duda de la seguridad simbólica de la práctica cultural”.

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Arriba: Encuentros del colectivo Malagana. Cortesía de Raúl Quintanilla. Abajo, de izquierda a derecha: Raúl Quintanilla haciendo noise en un encuentro del colectivo Malagana junto a otros miembros del colectivo y Alejandro de la Guerra.

Desde 2011, el colectivo Malagana se reúne cada dos o tres semanas en casa de la artista Teresa Codina, a ver cine, debatir sobre problemáticas locales como la ilegalidad del aborto, la prostitución infantil o el asunto del canal de los "chinos"; e internacionales como lo sucedido con Charlie Hebdo, e, incluso, a homenajear al “libro” como formato: Sandino, Rolando Castellón, Goya o al Marqués de Sade. Siempre en diálogo con el noise.

Su actividad comprende tanto la organización de exposiciones que giran en torno a las problemáticas locales como la edición semestral de una revista on line cuyo editor, y cabeza visible, es el emblemático artista nica, Raúl Quintanilla.

Malagana se auto-proclama en palabras del propio Quintanilla, como “una zona autónoma de la baja y la alta cool-tura, modernista y posmoderna en un mar de apatía y sumisión”. Tiene un espíritu inter-generacional, lo cual le permite establecer diálogo con artistas de su propia genealogía, como Rolando Castellón, y con jóvenes creadores, como Ernesto Salmerón o Alejandro de la Guerra.

Al igual que Artefacto (1990-2002) o Estrago, Malagana es un dispositivo editorial que nace en el marco de la experimentación artística y de las prácticas colaborativas, con el fin de generar un nuevo territorio en la geografía cultural nica que aboga por la discusión analítica frente a la instrumentalización de los discursos políticos: Desde la izquierda, ser críticos con la izquierda. Su cosmovisión incluye el humanismo renacentista, el pensamiento de Rubén Darío “¿A quién debo imitar para ser original?”, la poesía de Carlos Martínez Rivas y la mirada crítica del gran historiador David Craven –amigo de Quintanilla. Además Malagana cuenta con la cooperación de Adrienne Samos, Omar D´León, Teresa Codina, Erick Blandón, David Ocón, Táis Molina y Rosina Cazali, entre otros.

El papel de David Craven (1950-2012), en la que es hoy la escena nica, merece ser mencionado ya que supuso desde los noventa un apoyo internacional que ayudó al fortalecimiento de los colectivos Artefacto, Estrago y Malagana. Además de colaborar con artículos, fue un benefactor de estos proyectos de experimentación editorial. Proporcionándole a Quintanilla una mirada crítica desde la distancia, la cual le permitía no encapsular las consecuencias artístico-políticas de estas propuestas. “La última vez que nos hablamos me reclamó de alguna manera de mi posición actual. Me dijo que estaba viendo las cosas desde muy de cerca y que no miraba el gran diseño. El típico problema de los artista, me dijo”, escribía Quintanilla sobre Craven en el número cero de la revista Malagana. [1]  Su biblioteca particular se encuentra hoy en el Instituto de Historia de la UCA de Managua, con títulos imprescindibles para entender el contexto nica: The New Concept of Art and Popular Culture in Nicaragua Since the Revolution in 1979: An Analytical Essay and Compendium of Illustrations (Latin American Studies) (1989) o Poetics and Politics in the Life of Rudolf Baranik (1997), entre otros, que tuvieron gran influencia en el pensamiento activista de la generación de Quintanilla.

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Cartel de la muestra Chao guapote, organizada por Malagana en el IHNCA.

Chao guapote fue una de las últimas muestras organizada por el colectivo Malagana en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), dentro de la Jornada Cultural y Científica "El canal interoceánico por Nicaragua". El colectivo invitaba a la reflexión sobre las consecuencias devastadoras de las construcción-destrucción de este “nuevo canal de Panamá” en tierras nicas construido por una multinacional china. Xolo fue una de obra más incisiva de la exposición, presentada por Alejandro de la Guerra en colaboración con Fredman Barahona. Esta vídeo-acción filmada por Gabriel Serra –primer nicaragüense nominado a un Óscar en la historia del cine nica por su cortometraje La Parka–, fue realizada en el insigne lago de Xototlán, símbolo nacional y uno de los más emblemáticos de Nicaragua. Serra, al igual que en la obra de la joven artista nica Darling Salinas,  Agua que no has de beber… (2014), utiliza este lugar como herramienta de revisión crítica de la propia historia política nicaragüense desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy.

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Still de vídeo-acción Xolo (2014). Alejandro de la Guerra y Fredman Barahona.

Xototlán absorbió desperdicios tóxicos, toneladas de plomo, durante toda la dictadura de los Somoza. Fue ininterrumpidamente contaminado a lo largo de más de 40 años por intereses económicos relacionados con la propia familia de dictadores. Posteriormente, a partir de los años noventa, se llevó a cabo un plan de saneamiento de estas aguas, que entró en funcionamiento en 2009. A pesar de que actualmente están en marcha titánicos programas de depuración, la vídeo-acción Xolo propone un ejercicio de memoria-reciente para evidenciar las atroces consecuencias de una fauna lacustre invisible.

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Intervención en el Panal. Cortesía de Andrés Lazar.

Moribundero es una plataforma experimental formada por Ernesto Salmerón y Alejandro Flores, y muchos otros colaboradores locales e internacionales, quienes se van sucediendo desde su formación en 2012. Investigan a través del noise improvisado sobre las experiencias performáticas en abierto para la articulación de espacios de auténtica transversalidad. Utilizan instrumentos inconexos y un micrófono abierto al público para que la acción se construya a medida que acontece. En palabras de Salmerón: “Este proyecto es también la dilución de la autoridad. Enseñar, aprender fluyendo en múltiples direcciones. Reconocer al performance como algo auténtico, transparente, sincero, serio”. Ambos comentan su interés por los procesos de experimentación sonora desarrollados por David Lynch, Nam June Paik, Andy Warhol, y recuerdan como el propio Joseph Beuys dedicó en 1982 una canción –Sonne statt Reagan a Nicaragua, como crítica a la gestión del expresidente norteamericano.

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Arriba: Patricia Belli en su espacio de trabajo. Abajo izquierda: Patricia Belli impartiendo un taller de crítica en TACON. Abajo derecha: Alejandro de la Guerra como instructor-invitado de uno de los talleres ofrecidos por TACON.

EspIRA, espacio pop-up para la investigación y reflexión-crítica artística, nace en el 2001 de la mano de la artista, dinamizadora e interlocutora combativa Patricia Belli, como iniciativa pedagógica basada en la discusión, el intercambio, la investigación, la experimentación y la reflexión como herramientas de aprendizaje recíproco, las cuales compensan la inexistencia de un programa institucional-académico en artes visuales adaptado a las necesidades de la comunidad artística actual.

"Me fui a San Francisco para hacer mi maestría y al retornar en el 2001, fue cuando comencé mi tarea de gestión. Aunque durante la década de los 90, había estado colaborando como artista con Artefacto. Pero fue a partir de 2001, cuando me volqué en la gestión, el momento en el que empecé a formar colectivo con una intención formativa, justamente. Lo que pensé fue: “mis recursos son yo misma, mis libros y mi casa”, y entonces abrí una convocatoria pública para jóvenes que quisieran hablar de su propio trabajo. Ese fue el comienzo, y tampoco creas que hemos avanzado tanto"[2], comenta Belli.

EspIRA desarrolla programas de educación artística y actividades culturales con un enfoque de pertinencia al contexto, que sitúa el arte en la cultura vinculándolo a la cotidianidad, de modo que genere sentido para su público. Programas tales como RAPACES (residencia académica para artistas centroamericanos emergentes), TACON (talleres de arte contemporáneo), Jóvenes Creativos (taller formativos para niños) y ADREDE (programa de internacionalización y profesionalización de artistas nicas), generan una ágil, prolífica e incisiva plataforma pedagógica que constituye una vértebra en la evolución de jóvenes artistas nicas. A estos se sumará próximamente la apertura de CEDAVisual (centro de documentación de artes visuales), el cual nació a partir de un apoyo para adquisiciones de la Fundación AVINA[3], en 2006-07, propiciado por el historiador David Craven. Desde  entonces se ha venido nutriendo de varias donaciones, entre ellas una célebre del curador Santiago Olmo, de unos veinte volúmenes. 

EspIRA, cantera de los más representativos jóvenes artistas nicas, cuenta con un numeroso listado de colaboradores relacionados con la práctica artística en el contexto local e internacional, pero con un especial interés en el fortalecimiento de redes desde Centro América. Actualmente, tras una alianza con la FOG (Fundación Ortiz Gurdián), EspIra comparte espacio con galería Códice.

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Arriba: Visitantes observando la obra Zopilotera (2014) de Darling Salinas, junto a detalle de la obra, en la muestra Espacio público en el cubo blanco, org. por Adrede. Abajo: Pop corn (2014) de Alejandro de la Guerra, parte de la misma exposición.

Espacio público en el cubo blanco fue una de las muestras organizada por ADREDE con la participación de Alejandro de la Guerra, Darling Salinas y Ricardo Huezo, en la cual se reflexionó sobre la modulación de los discursos político-hegemónicos en el contexto nicaragüense bajo expectativas revolucionarias con “consecuencias confusas”, y cómo estas modulaciones van construyendo-mediatizando la realidad social. Estos artistas exploraron la gestión del “asunto público” para evidenciar las oscilaciones de un programa discontinuo en el tratamiento “des-mediatizado” del espacio público. En esta exhibición, la ciudad de Managua se convirtió una vez más en objeto de reflexión.

Para su obra Zopilotera (2014), la joven artista nica Darling Salinas parte de la revisión de un proyecto público conmemorativo llamado “Paseo Xolotlán”, el cual está compuesto por veintidós Árboles de la vida, estructuras lumínicas de 14 metros de altura ubicadas en la avenida Bolívar: la rotonda Hugo Chávez, el monumento a los próceres de El Alba, el parque Luis Alfonso Velázquez y el muelle Salvador Allende. Salinas se reapropia de estas estructuras públicas para evidenciar la necesidad de mantener una actitud crítica frente a la domesticación de ciertos “ideales” subversivos y cómo éstos, una vez mediatizados a través de acciones populistas, alimentan la homogenización de los procesos sociales.

Pop corn (2014) de Alejandro de la Guerra, abre otro dilema que también afecta en la esfera de lo público: cómo la sobre-exposición mediática ante determinados sucesos provoca el mismo efecto que la instrumentalización de los ideales revolucionarios.

Ambos artistas ponen en práctica estrategias de apropiación del lenguaje de la cultura del entretenimiento como instrumento crítico que denuncia el absurdo. Y lo logran al poner de manifiesto el tipo de modelo social que se construye a través de la mediatización, muy alejado de un modelo social-heurístico donde las interacciones no están pautadas, los procesos no son lineales y existe una ciudadanía que participa en igualdad de condiciones a través del “empoderamiento”.

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Arriba de izquierda a derecha: Patricia Belli durante el montaje de la muestra Dibujos, en galería Códice, organizada por ADREDE, y detalle de obra Huracán (2014). Abajo de izquierda a derecha: detalle de obras de Belli: Huracán y Terremoto (2014).

La galería Códice fundada por la galerista y también coordinadora del programa cultural de la Fundación Ortiz Gurdián y de la Bienal Nicaragüense, Juanita Bermúdez, nació como respuesta a la falta de interés por parte del gobierno de Violeta Chamorro (1990-1997), en la promoción y profesionalización de artistas nicas, los cuales sentían cierta orfandad ante las políticas culturales que se implementaron.

Dibujos compila el trabajo de Norlan Gutiérrez, Jullissa Moncada, Moisés Mora y Patricia Belli. Cabe detenerse en las tres piezas de Belli: Huracán, Terremoto y Escombros, todas de 2014, las cuales continúan con la investigación activada por Belli en la instalación Principio de incertidumbre (2012) que formó parte de la BAVIC 8 (Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano), celebrada en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (2013).  

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Still de vídeo La caída (2014) de Alejandro de la Guerra para la IX Bienal de Arte Visuales Nicaragüense. Cortesía de Alejandro de la Guerra.

La caída (2014) de Alejandro de la Guerra fue una de las acciones más simbólicas del programa presentado por la IX Bienal de Artes Visuales Nicaragüense (BAVNIC), extraordinariamente articulada por Omar López-Chahoud como curador jefe, con el apoyo de los curadores Agustín Pérez Rubio y Oliver Martínez Kandt y financiada por la Fundación Ortiz Gurdián[4]. Esta acción recreó la caída del monumento ecuestre del dictador Anastasio Somoza García en 1979, como un triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

Esta edición de la Bienal, titulada “Reciclando la memoria: retomando la ciudad perdida” y que será recordada por su nivel de profesionalización, ahonda, como señala el propio López-Chahoud, en la relación entre memoria-Managua-des-memoria[5]: “No quise formular un proyecto personal con un tema claro (…). Managua es una ciudad que se ha ido transformando con el tiempo y con todo tipo de situaciones extremas (dictadura, terremoto, insurrección, revolución, neocapitalismo…) y que la gente de Nicaragua trata de rescatar a través de la memoria algo que ya no existe y que ha ido cambiando”.

Como particularidades, esta edición se enfocó en la descentralización de su programa en cinco distintas localizaciones que incluían Managua, León y Granada y con la participación contextualizada de dos artistas pertenecientes al grupo PRAXIS[6]: Doña Maruca y Leonel Vanegas, ambos vinculados a la memoria de la Vieja Managua.

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Still de vídeo Reconstrucción de una ruina/anti monumento (2010-2015) de Marcos Agudelo.

Reconstrucción de una ruina/anti monumento (2010-2015) de Marcos Agudelo, es una acción escultórica en un predio vacío de la ciudad de Managua, que hoy día se puede encontrar al pasear por el barrio los Robles, muy cerca del edifico Pellas, junto a la funeraria Reñazco.

Forma parte de la serie Vídeo-objetos (2008-2015) hecha con ipods y registra acciones en hitos urbanos de Managua como en la rotonda de Metrocentro y la rotonda del Güeguense. Su intención es la de generar espacios de tensión, de incomodidad, entre la especulación tecnológica y los ideales democráticos que representa, frente a un estado de frustración generalizado por un supuesto progreso social asimétrico.

Agudelo analiza los hechos relevantes desde la revolución sandinista a finales de los 70, las consecuencias devastadoras de la gentrificación producida por un crecimiento urbano sin planeación junto a la auto-negación como condición para la existencia.

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Arriba: Entrada a Instituto Rigoberto López Pérez (2015) de Marcos Agudelo. Abajo de izquierda a derecha: Sandino junto a la carretera y Estadio Nacional (2015), ambas de Agudelo.

Arqueotectura (2015), investigación work-in-progress de Agudelo, examina desde una perspectiva arqueológica la construcción de la cultura popular nica a través de la iconografía arquitectónica y de los “usos” de esa simbología por parte de la masa social.

Arqueotectura considera tres localizaciones de la ciudad de Managua, en donde tres héroes nacionales construyen narrativas arquitectónicas: Rigoberto López Pérez (1929-1956), "poeta de León" y símbolo de la Revolución Popular Sandinista, quien se inmoló al ejecutar al dictador Anastasio Somoza García; Roberto "el Boby" Espino (1954), considerado como el "mejor nica", campeón de bateo durante el Mundial de Italia en 1978; y Augusto César Sandino, «General de Hombres Libres», revolucionario y, junto a Rubén Darío, máxima expresión de la nacionalidad nicaragüense.

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Ambas imágenes corresponden el proyecto Paisaje errante, desarrollado por Veinti3.

Veinti3 es un colectivo formado por Consuelo Mora, Darwin René Andino, Juan Carlos Mendoza, José Montealegre, Moisés Mora, Gloria Ruiz y Vicente Navas co-fundadores de RACA -Red de Arte del Centro de América-.  Impulsores de varios proyectos dinamizadores cuya vocación es la articulación de nuevas plataforma de intercambio y visibilidad, como Red Aldea (buscador de artistas y propuestas culturales de Centroamérica y el Caribe) o A Cargo (2015), un programa de arte relacional entre Honduras y Nicaragua en colaboración con la Escuela de Arte de Tegucigalpa con el apoyo de Hivos y Arts Collaboratory, en el cual se trabaja con comunidades de ambos países, como la organización de una feria de mercancías agrícolas producidas por las mujeres de la cooperativa junto a la elaboración de cortos de ficción con los niños de las comunidades.

errante (2014) fue una idea original de Rene Hayashi desarrollada junto a Veinti3, cuyo objetivo es la apertura de un diálogo entre ciudad y espacio público, mediante la activación temporal de la laguna de Tiscapa. Para ello se diseñaron y construyeron unas estructuras flotantes con materiales reciclados con el tema de la contaminación como eje estructural: madera de polines o pallets y botellas plásticas como sistema de flotación. Las plataformas fueron ocupadas como jardines flotantes y lugares de encuentro que permiten ampliar la frontera agua/ciudad.

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Imagen de archivo de la artista y gestora, Alicia Zamora, durante la producción del mural La urbe semi rural: Anotaciones del entorno cultural local (2011) en Centro Cultural de España en Nicaragua.

No podemos acabar este recorrido sin citar el trabajo de la artista, dinamizadora incansable y gestora nica Alicia Zamora, hasta hace muy poquito responsable de programación del Centro Cultural de España en Nicaragua.

Su práctica cuenta con la activación de proyectos de revisión crítica en el espacio público como el emblemático Murales de octubre, investigaciones locales tales como La urbe semi rural: Anotaciones del entorno cultural local, Viveros urbanos, Lo que hay o La construcción de la escena de arte contemporáneo en Managua: ¿Pesadilla o sueño húmedo?; junto a plataformas de intercambio como De mi barrio a tu barrio.

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Arriba de izq. a der.: murales simplistas tropicales pintados durante el periodo del gobierno (1990-2006) y Espacio disponible de Habacuc. Abajo de izq. a der.: mural de Errol Barrantes y Good By Sandino (2006) de Adán Vallecillo y Leonardo González.

En Murales de octubre (2005), Zamora invitó a una serie de artistas locales e internacionales a intervenir los muros de la mítica avenida Bolívar, los cuales habían servido de soporte a numerosos murales pintados durante todo el periodo sandinista (1979-1990) por el pueblo nicaragüense en colaboración con los brigadistas internacionales. Estos representaban ideales de avanzada: construcción de una sociedad igualitaria, educación y sanidad pública digna, tierra para todos. Durante el siguiente gobierno (1990-2006) neoliberal, no revolucionario, en su lugar se pintó una geometría simplista “tropical”. Esta acción provocó la reacción de intelectuales internacionales, como David Craven, quienes pidieron la conservación de este “muralismo” como sedimento necesario para la memoria del pueblo nicaragüense y con ello evitar la instrumentalización de un espacio público en el cual se deben ir acumulando las huellas de su propia historia-evolución.

 

 

 

 

[1] Raúl Quintanilla, “El urdidor”.  Revista Malagana # 0 (2013). 16-17.

[2] Extracto de entrevista de Patricia Belli incluida en: Luisa Fuentes Guaza, Lenguajes contemporáneos desde Centro América (Turner, Madrid, 2013), 207-215.

[3] Fundación AVINA apoya organizaciones de la sociedad civil, el sector académico e instituciones gubernamentales para contribuir juntos al bien común.

[4] Fundación Ortiz Gurdián, establecida en 1996 por Patricia Gurdián de Ortiz y Ramiro Ortiz Mayorga, fue concebida como una institución sin fines de lucro para el desarrollo cultural de Nicaragua

[5] En: Camilo Antillón,Memorias del porvenir y sitios de memoria en la Nicaragua post-revolución. Revista Carátula.net, # 65, abril, 2015.

[6] Grupo PRAXIS fue un colectivo de artistas plásticos nicaragüenses fundado en 1963 en Managua.