Esto no es arqueología

Anotaciones sobre el desierto peruano

Mayo 14, 2014

LIMA — Lima se expande en un territorio árido -entre el mar y la sierra- lleno de huellas prehispánicas que la modernización olvidó, y que ahora aparecen como palimpsestos entre la neblina de una capital caracterizada por su mestizaje histórico. La complejidad de esta ciudad y de su cultura, las sucesivas capas sedimentadas en un territorio, determinan preocupaciones en torno al territorio, la identidad, y el valor de los objetos dentro de nuestra cultura.

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Huaca Pucllana, distrito de Miraflores, Lima. Foto: Elena Damiani

Huacas (sitios arqueológicos como templos y otros espacios sagrados) que aparecen en medio de urbanizaciones, edificios de concreto que enuncian la prosperidad económica de la ultima década y arquitecturas improvisadas o a medio construir, conforman la intrincada y singular aglomeración urbana de Lima, cristalizando múltiples presencias en un panorama complicado de definir.

¿Cómo es entonces que se construye nuestro entendimiento del tejido urbano en una ciudad donde sitios históricos emergen o se desintegran dentro de una multitud de edificaciones?

Son varios los artistas cuyas prácticas tienen en común investigaciones espacio-temporales donde se mira al paisaje como un territorio lleno de resonancias del pasado. En sus obras, la mirada retrospectiva no es un ejercicio para reconstruir, sino para representar, a salvo de las formas estereotípicas o idealizaciones que musealizan el pasado –peligros contemporáneos y muy de moda en países como el nuestro donde frecuentemente se mira al pasado para nutrir una identidad de raigambre ancestral.

Las exposiciones Ruinas al revés (organizada por la Tate Modern y el MALI) y Todo lo sólido de Iosu Aramburu describen un territorio, donde la ruina -arqueológica o contemporánea- es un punto de partida para crear ficciones e imágenes que oscilan entre un pasado ancestral y un futuro incierto.

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Ruinas al revés en el MALI (Museo de Arte de Lima), 2013. Estructuras conjugadas de José Carlos Martinat. Estructura de aluminio dorado repujado. Foto: Musuk Nolte. Cortesía del artista y el MALI

En la exposición Doble Horizonte, Alejandro Jaime propone una forma de reconocimiento de la ciudad de Lima como memoria viva, despojada de esa solemnidad y distancia histórica con la que hemos sido educados. A partir de correspondencias formales y conceptuales Jaime plantea a la Huaca como un estadío intermedio entre dos lugares que identifica como hitos de poder: el Cerro San Cristóbal y el Palacio de Gobierno. 

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Alejandro Jaime, Horizonte Intermedio I, 2013. Tintas, lápiz y óleo sobre papel. Cortesía del artista

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Alejandro Jaime, Doble Horizonte II, 2013. Tierra, barro. Cortesía del artista.

La obra de Armando Andrade Tudela, transcribe paisajes a film de 16mm para movilizar al espectador a lugares de significado colectivo y de esta manera presentar una reflexión sobre el papel que cumplen los objetos en nuestra cultura y los procesos de construcción de significado dentro de esta. En el film Marcahuasi, la cámara pasea por un bosque de piedras situado al este de Lima donde formas geológicas naturales se presentan como esculturas. De esta manera, formula cuestionamientos en relación a los modos en que los objetos se clasifican y consiguen significados en la historia del arte.

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Armando Andrade Tudela, Marcahuasi, 2010. 16mm transferido a digital, 10:37 mins. Cortesía del artista.

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Armando Andrade Tudela, Marcahuasi, 2010. 16mm transferido a digital, 10.37 mins. Cortesía del artista.

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Armando Andrade Tudela, Sin Título (MX) 2. Concreto, plexiglass, ratán, aluminio. Cortesía del artista.

Por su lado, Ishmael Randall Weeks construye un modelo de ladrillos y parihuelas de madera -de similar forma a las construcciones precolombianas de la costa del Perú- para luego erosionarlo con arena. Huaca aparece como una maqueta en donde dialécticas entre construcción y destrucción, permanencia y desvanecimiento convergen para dibujar una vista de lo que podría parecer una ciudad distópica y repleta de nichos, o una desolada edificación en ruinas que descansa sobre el piso.

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Ishmael Randall Weeks, Huaca, 2010. Ladrillos erosionados, parihuelas de madera. Cortesía del artista.

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Ishmael Randall Weeks, Quoin, 2013. Periódico prensado, fototransfers montadas en papel intervenidas, mesa madera. Cortesía del artista.

La ruina contemporánea también sirve como herramienta para articular preguntas sobre permanencia y el carácter efímero de las construcciones producidas por el hombre, y el valor de los monumentos históricos. Este es el caso de la serie Monumentos de Pablo Hare, quien registra la ola de nuevos monumentos disparatados levantados un las últimas dos décadas en el Perú. La serie documenta desde un disosaurio en el desierto, hasta una estatua de Miguel Grau que mira al Pacífico desde las playas de Ancash -todas formas de un léxico simbólico- que intentan materializar de una narrativa social y popular en espacios públicos.

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Pablo Hare, Monumentos. Giganotosaurus, Valle de Majes, Arequipa, 2006. Cortesía del artista.

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Pablo Hare, Monumentos. Abancay #2, Apurímac, 2010. Cortesía del artista.

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Pablo Hare, Monumentos. Miguel Grau, Bahía Tortugas, Ancash, 2008. Cortesía del artista.

La instalación El Pueblo libre de Raura Oblitas reúne un conjunto de esculturas que como elementos estructurales de arquitecturas inconclusas, enuncian el fracaso de promesas constructivas que se quedaron estancadas antes de alcanzar lo que buscaban ser.

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Raura Oblitas, El Pueblo Libre, 2013. Cera teñida sobre aluminio compuesto, concreto vaciado, fierro corrugado, metal soldado. Cortesía de la artista y Galería 80m2 Livia Benavides.

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Raura Oblitas, Autoridad y protección, 2014. Fierro soldado, concreto estructurado, cera teñida sobre aluminio compuesto. Cortesía de la artista y Galería 80m2 Livia Benavides.

En los últimos años, Iosu Aramburu viene investigando diversas nociones en torno al espacio construido, al tiempo y a la modernidad, a través de una mirada hacia la arquitectura y cómo esta se concibe, construye, transforma y deconstruye. En la serie Fantasmagorías, la promesa del proyecto moderno del país se desmorona ante nosotros en dibujos a tinta que ilustran íconos de la arquitectura peruana moderna que se desvanecen sobre el soporte de papel.

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Iosu Aramburu, Fantasmagoría XLIII, 2014. Tinta sobre papel. Cortesía del artista.

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Iosu Aramburu, Fantasmagoría XLVI, 2014. Tinta sobre papel. Cortesía del artista.

Ya sea tomando como punto de partida vestigios arqueológicos o ruinas urbanas, estas prácticas miran al pasado para examinar y reescribir sobre cuestiones incrustadas en capas profundas de nuestra cultura. Sus representaciones, resultan lejanas a búsquedas nostálgicas que intentan rescatar un tiempo pasado. Por el contrario, aparecen como propuestas que dejan grietas abiertas para nuevas preguntas sobre la superficie de un territorio.