Escena Madrid

Transformar la ciudad y las costumbres del arte

Octubre 27, 2014

MADRID - Como extranjera y viviendo hace cinco años en Madrid me ha tocado observar y ser parte de algunos cambios importantes que ha tenido la escena de esta ciudad. Para 2009 cuando yo llegué la necesidad de un cambio en España era urgente. El 15M fue anticipatorio a lo que sería la Primavera Árabe o el Ocuppy Wall Street, y ese millón de personas que salieron a la calle a proponer un nuevo sistema político no dejaron indiferente a la escena artística. Podríamos decir que muchos de los cambios que han venido ocurriendo hasta hoy se deben a la crisis española que obligó tanto a artistas como a agentes culturales a ir un paso más allá de lo establecido por el circuito comercial—que durante décadas mantuvo a la producción artística muy enfocada en la feria ARCO—para saltar necesariamente al abismo en busca de nuevas experiencias y  energías renovadoras.

Otro factor que impulsó y sigue incentivando cambios es el Museo Reina Sofía que, desde que Manuel Borja-Villel asumiera como director, ha orientado claramente sus intereses a la investigación, los movimientos sociales y hacia Latinoamérica, dirigiendo así la mirada de la escena madrileña a un continente que se ha caracterizado por salir adelante aunque se le presente el peor de los panoramas, construyendo escena a pesar de sus instituciones y más allá de toda regla.

A continuación me gustaría mencionar aquellos agentes, muchos de ellos extranjeros, y proyectos que han surgido en estos últimos años y que me parecen los más potentes en cuanto a su capacidad de transformar la ciudad y las costumbres del mundo del arte.

Juan López, Ruinas Graves. MuseoABC, Madrid, 2014
Juan López, Ruinas Graves. MuseoABC, Madrid, 2014

Rodríguez-Méndez, Crece la cabeza. Subir. The Window, Madrid, 2014
Rodríguez-Méndez, Crece la cabeza. Subir. The Window, Madrid, 2014

Hoy en Madrid existe la sensación de que lo verdaderamente importante para el desarrollo artístico de la ciudad no se da en los grandes centros sino en los espacios que pueden encontrarse en la calle, al paso entre el mercadillo y el bar, o incluso en las mismas casas o estudios de los artistas que se abren de vez en cuando para recibir a los colegas. Una de las principales iniciativas en esta línea es SALÓN, que toma su nombre por ser el salón y estudio en la casa de la artista Ángela Cuadra (España), y que como ella misma señala es la última frontera entre la casa y la calle. Este espacio expositivo nace con la idea de mostrar propuestas de artistas y comisarios estableciendo entre ellos y el público un vínculo más estrecho y distendido que el de la galería, propiciando el encuentro y la conversación. En lo que lleva de existencia SALÓN ha contado con la participación de curadores con importante influencia en la escena y un grupo numeroso de artistas de diferentes generaciones entre ellos Carlos Maciá, Misha Bies Golas, Antonio Ballester Moreno, Maria Cerdá Acebrón, Pep Vidal y Jose Luis Cortés Santander.

Espacio Salón. The exhibition PRENSA DIARIA, curated by Daniel Silvo and featuring the works of María Cerdá Acebrón and José Luis Cortés-Santander. 2014
Espacio Salón. Y ASÍ SUCESIVAMENTE. Exposición de Pep Vidal para Salón. Comisario Bernardo Sopelana. 2013

Otro tipo de espacio que ha surgido son los escaparates de tiendas que dan a la calle. El pionero fue FRÁGIL situado en la calle Espíritu Santo en el Barrio Malasaña en pleno centro. Funciona desde sus inicios gestionado por diferentes curadores españoles que van cambiando en cada temporada, entre ellos Andrés Mengs, Virginia Torrente, Natalia Urbina, Giuletta Speranza, Guillermo Espinosa y en la actualidad Cristina Anglada, invitando a decenas de artistas a realizar un proyecto específico con el condicionante de sus reducidas dimensiones y estar casi exento, con solo una pared y tres muros de cristal. Recientemente inaugurado está  ALIMENTACIÓN30, un escaparate que también presenta proyectos específicos de acuerdo a las limitaciones de su espacio, una caja de no más de un metro cúbico que toma su nombre del almacén del número 30 de la calle Doctor Fourquet, el nuevo distrito de galerías de Madrid. Este proyecto es gestionado por la artista Valeria Maculán (Argentina) quién tomo la iniciativa al ver la falta de proyectos más lúdicos y atrevidos en una zona en que casi todo parece estar apuntando al circuito comercial invitando también a artistas no representados por galerías como Theo Firmo, Ignacio Chavarri y Hernan Paganini. Ambos funcionan como lugares de descanso al tedio que implica ver una y otra vez el mismo formato expositivo, el cubo blanco con las obras en el suelo o en la pared. El hecho de no necesitar “entrar a ver” es siempre una opción democratizadora.

Espacio Frágil. Work by Jorge Perianes. 2014
Espacio Frágil. Obra de Jorge Perianes. 2014

Proyecto Alimentación30. Work by Hernán Paganini. May 2014
Proyecto Alimentación30. Obra de Hernán Paganini. Mayo 2014

En una muy diferente situación existe OTR, un espacio dependiente de una colección privada y dirigido por el artista Marlon de Azambuja (Brasil). Este lugar se ha transformado en una gran oportunidad, tanto para artistas como comisarios, de generar diálogos entre jóvenes propuestas y obras de la colección. Las exposiciones colectivas suelen durar seis meses, dos al año,  y solo se pueden visitar los escasos días que se hace algún evento puntual abierto a todo el que quiera asistir.  Una de las características interesantes de este espacio es la manera en que el coleccionista se involucra en la escena local incentivando por un lado el trabajo curatorial, y al mismo tiempo dando a conocer su colección de una manera dinámica abriendo nuevas lecturas. Para muchos de los que participamos directa o indirectamente de este espacio, es sin duda un lugar que marca una diferencia con respecto a lo que se ve en las galerías; las exposiciones suelen tener propuestas cargadas de libertad.

Muchos de estos espacios han realizado sus proyectos contando con el trabajo de un grupo de comisarios con una gran capacidad de gestión y respuesta frente a las necesidades de la escena, y son ellos también quienes están sacando adelante interesantes propuestas de manera independiente mediante galerías, concursos o iniciativas organizadas por instituciones. Entre ellos habría que destacar el trabajo hecho por Francesco Gavieri (Italia) y Tiago Abreu Pinto (Brasil) quienes, mientras trabajan independientemente para galerías comerciales de Madrid, han comisariado durante 6 meses el proyecto Retroalimentación en la Sala de Arte Joven de la comunidad de Madrid y cuyos principios básicos eran transformar este lugar en un laboratorio de constante experimentación. Durante ese tiempo se encontraron jóvenes artistas, estudiantes universitarios, curadores y críticos de arte, quienes dieron vida a las exposiciones con interesantes charlas y visionados de portafolios. Algunos de los artistas que destacan dentro de este proyecto son José Díaz, Julia Spínola, Miren Doiz, Abdul Vas, Alfredo Rodríguez, Karlos Gil y Elena Alonso.

Retroalimentación. Exhibition view. Work: Karlos Gil, Paperweight quasicortex lentiform, 2014. Courtesy of Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. Photo by José A. Carrillo
Retroalimentación. Vista de la exposición, obra de Karlos Gil, Paperweight quasicortex lentiform, 2014. Cortesía Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. Foto por José A. Carrillo

Otro interesante agente recién llegado a la ciudad es el curador Bruno Leitao (Portugal), quien además de hacer circular a los artistas entre la escena portuguesa y la española en los espacios de arte más tradicionales, es el creador del proyecto Curatorial Clube, un espacio expositivo que reúne a curadores que invitan a artistas para la realización de una acción en el espacio público en cualquier lugar del mundo. Esta acción es registrada fotográficamente en un formato definido y presentada con un texto descriptivo en el sitio web del proyecto. Hasta ahora van cuatro: Miguel Palma y Joao Ferro Martins comisariado por Leitao, Fermín Jiménez Landa comisariado por Ángel Calvo Ulloa y Felipe Ehrenberg comisariado por Marta Ramos Yzquierdo (España).

Curatorial Clube. Vista de la web intervención de Felipe Ehrenberg comisariada por Marta Ramos-Yzquierdo en São Paulo, 2014
Curatorial Clube. Vista de la web intervención de Felipe Ehrenberg comisariada por Marta Ramos-Yzquierdo en São Paulo, 2014

En esta línea de curadores que buscan ampliar la visión y el panorama de la escena madrileña se encuentra el trabajo de Bernardo Sopelana (México) quien presentó hace algunos años en el Matadero de Madrid la exposición ICEBERG, una de las propuestas más ambiciosas para sacar a la luz a un grupo de artistas españoles, como por ejemplo Nacho Martín Silva, Almudena Lobera, Cristina Garrido y Teresa Solar, quienes hoy se proyectan con una interesante carrera. Sopelana hoy trabaja en la creación de la residencia CALOR en Baja California Sur, México. Su propósito es generar, promover y fomentar el arte contemporáneo a través de la transferencia, el intercambio y la investigación multidisciplinaria. Estaremos atentos al lanzamiento de CALOR en 2016 ya que sin duda será una extensión del trabajo que viene realizando este curador desde hace años.

Miren Doiz, Trampantojo. Tabacalera, Madrid, 2014
Miren Doiz, Trampantojo. Tabacalera, Madrid, 2014

Por último e indiscutiblemente uno de los agentes más interesantes llegados a la ciudad es Ángel Calvo Ulloa (España). Con una mirada completamente nueva, este curador gallego ha conseguido relacionar a artistas de las más disímiles características, de diferentes rincones de España, en proyectos de importante impacto como la reciente exposición Aprender a Caer como parte del programa Inéditos en la Casa Encendida con los artistas Mauro Cerqueira, Lois Patiño, Julia Spínola, Rodríguez-Méndez, Fran Meana, Emma Crichton, Ian Waelder, Ana Santos y Jeremiah Day. El título del proyecto, apunta a la manera en que estos artistas toman el momento de la caída como una oportunidad para investigar y comenzar de nuevo. Es posible que el título también sea un guiño a la situación actual en la que vivimos. El objetivo de Aprender a caer fue provocar líneas de fuga entre los trabajos de los diferentes artistas, creando entre todas las obras y sus diferentes formatos un mismo espacio de experimentación, donde quedó temporalmente anulada la gravedad y se hizo posible analizar el momento fugaz de la caída.

Aprender a Caer. Exposición comisariada por Ángel Calvo Ulloa en La Casa Encendida, 2014
Aprender a Caer. Exposición comisariada por Ángel Calvo Ulloa en La Casa Encendida, 2014

Lógicamente los cambios toman tiempo y trabajo, posiblemente eso que comenzó a gestarse hace algunos años en Madrid necesite unos cuantos más en mostrar signos fuertes de una escena que compita a nivel internacional con ciudades como Londres, Sao Paulo o la Ciudad de México. Hay muchas iniciativas que quedan fuera de este informe, así como los detalles del trabajo de los muchos artistas españoles y extranjeros que conforman la escena madrileña y son, no hay que olvidar, la pieza fundamental para que todo este engranaje funcione.